Jueves 13.11.2008
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Los trabajos de la ponencia de la reforma de la Lei do Solo concluyeron ayer alcanzándose amplios acuerdos de las tres fuerzas presentes en la Cámara y en muchos artículos cerrándose consensos a dos bandas PP-PSOE y con la abstención del BNG. Este fue el caso de los últimos flecos sobre la regulación de viviendas y naves industriales alegales, construidas sin licencia antes del 1 de enero de 2003, cuando entró en vigor la actual legislación.
Sin embargo, el definitivo sentido del voto socialista a la reforma todavía sigue en el aire y continúa girando en torno a Touriñán. De hecho, la portavoz del PSdeG en esta materia, Mar Barcón, aseguró ayer que todavía están sin definir y explicó que trasladará su "opinión personal" a la dirección del partido, reunida hoy, para decidir la postura final, y esta será la que se llevará a efecto el próximo lunes, día 15, cuando se votará en comisión el dictamen elaborado por los ponentes.
En ese escenario, el artículo 39 de la normativa, en la que se regulan los usos autorizables en suelos de especial protección de espacios naturales, continúa "separando", según apuntó Mar Barcón y también el ponente del PPdeG Román Rodríguez, a los socialistas del acuerdo final. En este sentido, la diputada socialista apuntó que "las políticas territoriales sí tienen ideología y hay determinados usos que no se pueden permitir" en algunos espacios. Volvió a referirse a Touriñán para asegurar que, si se "cumple" con las normativas ambientales, "no se podría hacer" una piscifactoría en esa zona. "Hay costa suficiente, no vale todo a cualquier precio", aseveró.
Sin embargo, la postura del grupo mayoritario continúa a favor del "uso" del territorio, con las "máximas cautelas" en los espacios naturales, ateniéndose a las normativas gallega, estatal y europea, que es ésta última la "más exigente del mundo", subrayó el representante del PPdeG en la ponencia. "Huir del no hacer y hacer bien", dijo Rodríguez.
