Lunes 20.04.2009
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Desde hace más de 20 años los diversos hospitales de Galicia colaboran con la docencia clínica. La mayor parte de los docentes y de los profesionales están de acuerdo en que se debe continuar e incrementar, y todos los que opinamos de una u otra forma intentamos de buena fe mejorar la docencia médica gallega.
Si una parte importante de docentes y médicos están de acuerdo en lo fundamental ¿a qué se debe esta confrontación de los últimos meses? Creo que al localismo esterilizante, a una idea errónea de lo que es la Universidad, a la búsqueda equivocada de nuevas prebendas los que no las tienen, al mantenimiento de ventajas de los que creen que las tienen, y a la falta de diálogo.
Estos enfrentamientos estériles son desgraciadamente demasiado frecuentes en Galicia, ya que no son exclusivos de las titulaciones universitarias, sino que también se producen en otros ámbitos como por ejemplo en la propia organización Sanitaria.
Galicia en muchos aspectos debe ser considerada y planificada como ciudad única para ser equitativa, eficiente y competitiva. Las modernas tecnologías nos permiten realizar este reto en la docencia médica.
Una única facultad de Medicina implantada en toda Galicia significa: Plan de estudios único, metodología docente y evaluaciones homogéneas, unidades docentes en los hospitales universitarios, y coordinación del sistema por la Facultad de Medicina de Santiago, en la que se integrarían todos los docentes presentes y futuros.
En todos los medios se han publicado reivindicaciones más o menos responsables sobre la docencia médica, pero poco se ha hablado de las posibilidades de mejorar de forma eficiente la docencia médica, que para mí exigiría:
1.- Reflexionar sobre los contenidos y la metodología docente
2.- Conseguir que todo el personal de los hospitales universitarios colabore en la docencia y en la investigación.
3.- Que las clases magistrales pudieran ser impartidas en los hospitales mediante las videoconferencias, de las que se beneficiarían todos los alumnos de medicina estuvieran en uno u otro Hospital. No sería necesario el desplazamiento de los alumnos entre ciudades.
4.- Realizar sesiones clínicas interhospitalarias por videoconferencia, interviniendo todos los Hospitales que colaboran en la docencia, presentando casos clínicos o planteando problemas, que servirían al mismo tiempo para la docencia del alumnado y para mejorar la calidad de los propios hospitales.
5.- El último aunque el más importante, mejorar la dedicación y el mimo que deberían tener los docentes con sus alumnos.
Desarrollar estos postulados no es fácil, ya que puede exigir en algunos casos variar la legislación o redefinir funciones docentes, y en otros, un mayor trabajo realizado imaginativamente. También existen problemas puntuales con el profesorado actual de la Universidad de La Coruña que no existen ni en Vigo ni en Santiago. Estos problemas puntuales habría que resolverlos.
Me atrevo a escribir estas líneas con la experiencia de 40 años en la docencia y la asistencia médicas, habiendo tenido responsabilidades en el gobierno de la Facultad de Medicina, y con el objetivo de impulsar un diálogo que mejore la docencia médica en Galicia.
