Sábado 01.11.2008
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| Al fondo el puerto exterior de Ferrol, y en primer plano, las terminales de carbón y de petróleo de A Coruña FOTO: Almara |
"En el futuro los puertos deben tener una mayor dimensión", comentó a este diario Fernando González Laxe, máxima autoridad nacional en la cuestión. Está claro que dicha dimensión pasa por la unión o coordinación de las diversas dársenas, lo que debería hacerse en un plazo no muy lejano. El objetivo, que los tráficos aumenten y cada rada se especialice en un tráfico concreto. En Galicia, las Autoridades Portuarias de A Coruña y Ferrol-San Cibrao están condenadas a entenderse para poder competir en Europa.
González Laxe quiere revolucionar el sistema portuario nacional, anticipándose a un devenir en el que el transporte marítimo será fundamental. La ampliación del canal de Panamá se inaugurará en 2014, y barcos de mayor tonelaje unirán Asia y Europa. Galicia es la punta noroeste continental, y debe ser receptora de buena parte de esa mercancía, para distribuirla por carretera o vía férrea hacia otros países.
Las cinco autoridades portuarias que dependen del Estado en Galicia (A Coruña, Ferrol-San Cibrao, Marín y Ría de Pontevedra, Vigo, y Vilagarcía) sumaron el año pasado un tráfico de mercancías de 30.756.562 toneladas, una cantidad global que se acerca al puerto de Bilbao (32 millones) y Tarragona (31,5), y que queda muy por debajo de Algeciras (70), Valencia (57) y Barcelona (43).
Pero si desglosamos nuestros puertos, sólo tienen una relevancia media dentro de España los de Ferrol-San Cibrao con 12,2 millones, y A Coruña, con 11,9. Destacan sobre el resto de los gallegos, y otros seis nacionales estarían a su nivel o los superarían por poco. Pero los dos son muy dependientes del transporte del carbón en ambos, de la alumina en el primero, y del petróleo en el segundo.
De ahí que no es ningún despilfarro tener nuevos dos puertos exteriores a 18 kilómetros de distancia. Lo será sólo si absurdamente compiten entre sí. Las dos nuevas dársenas son necesarias para captar el nuevo tráfico que llegará de oriente, y en ese empeño incidió González Laxe ante las autoridades en la reciente inauguración de la ampliación de la terminal de contenedores de A Coruña, en la esquina del muelle del Este con el del Centenario.
Estas radas son además necesarias para llevarse lejos del mayor número de población las mercancías contaminantes o peligrosas -cierto es que en el caso de Ferrol no se aprovechó para instalar en él o en sus inmediaciones Reganosa-, y de servir de refugio a tantos mercantes que surcan el llamado corredor de Fisterra.
Pero la clave es coordinarlos o unirlos. Rotterdam, el segundo puerto del Mundo conocido por Europort, son radas contínuas en los 30 kilómetros de la desembocadura del Rhin. Nueva York y Nueva Jersey tienen una gestión unitaria, como Long Beach y Los Ángeles. ¿Por qué no hacer un pacto entre A Coruña y Ferrol -con San Cibrao, a 35 kilómetros de la ciudad departamental- para configurar entre sus múltiples radas, un súperpuerto, que compita con los del norte de Europa.
Reenfocar estrategias. El presidente de Puertos del Estado pidió en el acto a la Autoridad Portuaria de A Coruña -el mismo mensaje es válido para la de Ferrol- que "reenfoque" su estrategia para incluirse "en las redes transeuropeas y mundiales", con nuevos enlaces con Singapur, Casablanca y San Pablo (Colombia). Ello servirá para mejorar el plan de negocio, y "alcanzar rentabilidades económicas, sociales y medioambientales adecuadas".
González Laxe apunta que el futuro del transporte marítimo es "el tráfico de contenedores". De ahí que confirme, al igual que Enrique Losada, presidente de la Autoridad Portuaria de A Coruña, que el muelle norte del Centenario (900 metros con un calado de 16,5 metros), una vez se ponga en marcha el puerto exterior de Punta Langosteira, se especializará en contenedores. Por cierto, tiene la ventaja que ya posee una conexión férrea desde hace años.
Desde que entró en funcionamiento el puerto exterior de Ferrol -1.500 metros de muelle con un calado de 20 metros, también válido para contenedores- su tráfico anual aumentó en unos 3 millones de toneladas. Lo mismo ocurrió en los años 90 cuando se inauguró el de San Cibrao, y más o menos es idéntica cifra que cuando en 1986 se puso en marcha del muelle del Centenario de A Coruña. Otro caso llamativo fue el inicio del superpuerto de Bilbao, que superó con creces el crecimiento de los gallegos.
Puertos del Estado, en su nueva Ley en tramitación, fija como objetivo que cada Autoridad Portuaria tenga como mínimo al año unos beneficios del 2,5% sobre la cifra de explotación. Y para obtenerlos además de las líneas marítimas Fomento construirá enlaces por autovía y ferrocarril que, por cierto, están en marcha.
amartinez@elcorreogallego.es
