Jueves 18.03.2010
| Actualizado 20.36
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
A sus 29 años, Roberto García Bellón no quiere abandonar su dorada etapa de bon vivant. Todo un señor de su casa, amante de la fiesta y los amigos. Solamente necesita como compañeros de piso a su perra Lola y su gato Isi. Nada más, de momento.
– ¿Cuándo decidiste independizarte de tu familia y vivir solo?
– Hace dos años quise cambiar mi vida. En un mes, me compré un coche, conseguí un perro y me fui a vivir con él de alquiler. Tardé en acostumbrarme a cocinar, no tenía ni idea pero quería irme de casa. Lo primero que hice fue conseguir la lista de teléfonos de pizzerías. Y ahora sé lo básico: pasta, patatas fritas... Aprendo en casa de mi tía, me enseña a hacer lentejas o pasteles. No me gusta cocinar para mí solo, siempre haces de más y todas las sobras van para mi perra Lola.
– ¿Y lo mejor de tu nueva vida?
– Hay algo genial: aunque lo ensucie todo, nadie me acusará de no fregar. No tengo que dar explicaciones. Me encanta vivir así, libre y a mi aire. Aunque cada vez que hago una fiesta, al día siguiente me prometo a mí mismo que no volveré a celebrar otra en mi vida: tengo que recoger solo todas las cosas rotas. Las fiestas crean enemigos entre el vecindario.
– ¿Cómo llevas la economía?
– Empecé viviendo en un piso de alquiler, donde pagaba 350 euros al mes. Al final me trasladé a una casa de mi familia en Pantín (Valdoviño), cerca de mi trabajo en Cedeira. La finca da mucho trabajo, como la siega, pero solo pago las facturas. El alquiler para una persona puede resultar bastante caro, aunque si te gestionas puedes salir adelante perfectamente. También conviví con compañeros en Mallorca, pero prefiero vivir solo.
– ¿Echas algo de menos?
– A veces te aburres y necesitas charlar. Lo mejor de los compañeros son las conversaciones, te animan para salir de fiesta aunque también pierdes intimidad. Si me apetece andar desnudo por casa, pues ando desnudo. El perro y el gato se llevan como novios, y en vacaciones también viene mi padre. Nunca plancho y la limpieza a fondo la realizo una vez al mes, hay habitaciones en las que no entra nadie. Echo de menos comidas típicas como las torrijas.