Domingo 12.02.2012
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La decisión de la fiscalía de Burgos de solicitar el sobreseimiento de la acusación contra Rodrigo Barrio dos Ramos por las muertes de sus padres y hermano menor, hechos que tuvieron lugar en junio de 2004 en el domicilio burgalés de la familia, no es compartida por cuatro de los tíos gallegos de este joven, que, en contra de lo que alega la fiscal, consideran que sí existen pruebas e indicios suficientes para incriminarlo en este brutal triple crimen. De hecho, el abogado de los parientes de Rodrigo Barrio que están personados como acusación particular y recurrieron la petición del fiscal, al tiempo que solicitaron el análisis de nuevas pruebas, confirmó ayer que presentó un escrito de alegaciones a la solicitud de sobreseimiento presentada por la titular de la fiscalía de Burgos.
El triple crimen se produjo en 2004, cuando Rodrigo Barrio tenía 16 años, por lo que, tras ser detenido, fue la fiscal de Menores la encargada de instruir el sumario. Finalmente, el pasado día 6, la fiscalía envió al Juzgado de Menores el escrito en el que pedía el sobreseimiento del caso contra Rodrigo Barrio, que fue puesto en libertad a los pocos días de ser arrestado en 2007 en Ourense por agentes de elite del Cuerpo Nacional de Policía.
Ahora es la juez de Menores de Burgos, Blanca Subiñas, la que debe decidir si dicta auto de apertura de vista oral para iniciar el juicio. Para ello debe tener en cuenta el escrito que le presentó la acusación particular, que, como quedó reflejado, representa a una parte de la familia de Rodrigo Barrio que también solicitó la práctica de nuevas pruebas y la repetición de otras que no considera bien hechas.
Como ya publicó este diario en otras ocasiones, entre las pruebas que, según la familia, incriminan a Rodrigo Barrio figuran las dos llaves de un coche de su padre y un anillo de su madre que había desaparecido de la escena del crimen, efectos que este joven tenía en su poder, lo que no justificó en ningún momento. Además, los parientes aluden a un paquete de Chesterfield que desapareció del escenario del crimen, con éste ya precintado, cuando Rodrigo Barrio era la única persona que sabía, especialistas de las Policía al margen, que dicho paquete estaba allí.
Un ataque brutal
El burgalés Salvador Crisanto Barrio; su mujer Julia dos Ramos, natural de la localidad ourensana de Queirugás, y Álvaro, su hijo menor, de 53, 47 y 12 años, respectivamente, fueron encontrados salvajemente acuchillados por unos familiares que, extrañados de no tener noticias suyas, accedieron a su domicilio, un quinto piso de la calle Jesús María Orduño de Burgos.
El cadáver del padre estaba debajo de la mesa de la cocina y presentaba cincuenta puñaladas; el de su mujer, que fue localizada degollada en el dormitorio conyugal, tenía diecisiete heridas de arma blanca; mientras que el de su hijo menor, el último en morir, yacía en un pasillo con treinta cuchilladas.
Rodrigo Barrio, interno en el colegio San Gabriel, distante 60 kilómetros de Burgos, cuando se produjeron los hechos, fue detenido el 12 de junio de 2007 en Ourense, pero quedó en libertad seis días después. Aunque siempre defendió su inocencia, ya acusó en falso de los crímenes a un cura del centro docente citado, a uno de los hermanos de su padre y a un primo con el que convivió en Queirugás.
sucesos@elcorreogallego.es
Celos enfermizos
·· Los policías que detuvieron a Rodrigo Barrio sostienen que éste es uno de los casos más difíciles en los que trabajaron y apuntan a los celos hacia su hermano menor como móvil del triple crimen .
