Lunes 20.04.2009
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La eclerosis múltiple es más prevalente en aquellas zonas geográficas con menos horas de luz, una evidencia que los expertos relacionan con la carencia de vitamina D derivada de la baja exposición solar y que debería obtener una compensación en el consumo de pescado. No en vano, Galicia, con la franja cantábrica, presenta los índices de prevalencia más elevados de esclerosis dentro del territorio estatal, con 80 casos por cien mil habitantes, frente a los 60/100.000 del promedio español.
Los países del norte de Europa, como Finlandia, Noruega, Suecia, Inglaterra o Islandia, comparten las tasas más altas de eslcerosis múltiple, por lo que, además de la relación con las horas de luz, la ciencia apunta a que la enfermedad pudo ser propagada por invasores nórdicos hace cientos de años.
Hoy se conmemora el Día Nacional de la Esclerosis Múltiple y la Sociedad Galega de Neurolxía (SGN) insiste en la necesidad urgente de habilitar en la comunidad unidades específicas y consultas especializadas para su diagnóstico y tratamiento.
La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria crónica en la que por una alteración del sistema inmunológico éste deja de reconocer la mielina (la capa protectora que rodea las fibras nerviosas del sistema nervioso central), y la ataca, provocando interferencias en la transmisión del mensaje entre el cerebro y el resto del cuerpo. Representa la segunda causa de discapacidad neurológica (sólo después de los accidentes de tráfico) en población de 20 a 40 años.
Herencia y ambiente
Se desconocen las causas que originan la enfermedad, pero se cree que es fruto de la combinación de una predisposición genética (se necesita la alteración de varios genes) a la que se suma un factor ambiental, probablemente un virus, aunque no se descartan tóxicos o alimentos.
Según la Sociedade Galega de Neuroloxía, en Galicia exsiten 1.140 pacientes siguiendo tratamiento con los nuevos fármacos disponibles. "La evolución de la enfermedad -explicó ayer la sociedad científica a través de un comunicado- es muy variable. No tiene cura, pero la mayoría de los pacientes, con los nuevos tratamientos, pueden mantener una aceptable calidad de vida durante muchos años". Sólo una minoría, que aproximadamente representa el 15% del total, evoluciona mal desde fases tempranas, "pero lamentablemente no se dispone de ningún marcador que pueda detectar el problema de forma precoz".
. rlizcano@elcorreogallego.es
