Lunes 20.04.2009
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Pasado mañana comienza en el Parlamento de Galicia el primer debate sobre el estado de la autonomía bajo el Gobierno del partido vencedor en las elecciones del 1 de marzo de 2009. La fecha es, por tanto, muy significativa porque prácticamente coincide con la convocatoria electoral en la que los gallegos otorgaron a Núñez Feijóo la mayoría absoluta de la cámara. Un debate que, sin embargo, no fue previsto ni en la Constitución ni en el Estatuto de Autonomía para Galicia, pero que responde sin duda a las necesidades de un principio democrático que impone una redición anual de cuentas a quienes nos gobiernan, ya sea desde Santiago o desde Madrid, aunque, como es natural, no pude tener la misma trascendencia el debate que empieza aquí el martes, que otro de política nacional.
Pero, cuando estamos ante el agotamiento, cada vez más insoportable, del actual Gabinete de Rodríguez Zapatero, quizás sea bueno para refrescar la confianza en el sistema político español, centrar la atención en lo que está pasando en Galicia. Un interés que es fácil constatar a poco que se viaje a la capital de España para comprobar cómo allí emerge una ?ilusión? o una ?preocupación?, según vaya la feria, con lo que Feijóo está haciendo y, sobre todo, con lo que este líder popular puede llegar hacer si Rajoy vuelve a perder las elecciones generales. Ahora bien, el balance parlamentario que se somete a examen no es sobre las cualidades y virtudes del Presidente gallego, sino sobre su Gobierno, es decir, sobre cómo las mujeres y hombres del Ejecutivo autonómico han actuado a lo largo de este año sobre la realidad política y administrativa de Galicia. Y es en este terreno práctico del debate en donde la oposición parlamentaria deberá plantear a la ciudadanía gallega una crítica a la Xunta que, sin duda, requiere urgentemente cambios de titulares en las consellerías de Educación y Ordenación Universitaria, Cultura y Turismo, y, quizás, Medio Ambiente e Infraestructuras.
Por tanto, están claras las reglas del debate al que asistiremos en el Parlamento de Galicia, y que conocen muy bien los competidores en las elecciones de hace poco más de un año. Unas elecciones que afortunadamente nada tuvieron que ver con aquellas de 1936 sobre las Corpus Barga -uno de los grandes del periodismo español- escribió en un magnífico artículo titulado El fondo insobornable del pueblo español, lo siguiente: ?Las elecciones han sido correctas, salvo en dos o tres provincias, entre ellas, y especialmente, en Galicia, donde el empleo de la artimaña electoral es un vicio al que se dedican todos los partidos de todas las ideas?
