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Las facultades de la USC funcionan con la mitad de fondos que hace dos años

El recorte afecta desde a las prácticas del alumnado a las fotocopias o reparaciones // El rectorado retiene parte de los ahorros de los departamentos para casar las cuentas Veterinaria y ADE cambiarán unas calderas que gastan 200.000 euros al año

IOLANDA CASAL - SANTIAGO   | 20.03.2011 
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El ritmo cotidiano en las aulas y pasillos de las facultades de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) es el mismo, pero la crisis está dejando huella en su funcionamiento. El rectorado ha recortado en torno al 30% la financiación destinada a los centros docentes en los presupuestos de 2011, un tijeretazo que se suma al de 2010, de un 25%. En sólo dos años, y en plena adaptación a Bolonia, han perdido más de un 50% del dinero para su funcionamiento básico.

De las tres universidades gallegas, la USC es la que ha sufrido una mayor caída en sus presupuestos de 2011, que no llegan a los 229 millones de euros. Son un 6,8% menores a los de sólo un año antes, más allá de la reducción media del 5% del capítulo de nóminas por la bajada salarial de los funcionarios. Esto se traduce en una fuerte restricción en casi todo, incluida la asignación a los centros, a la que se suma la retención del 75% de los ahorros de los departamentos de años anteriores para poder presentar unos presupuestos equilibrados, aunque el equipo de gobierno pretende devolverlos a medida que sea posible.

"[El recorte] lo estamos notando muchísimo, como en todas las facultades, no sé cómo vamos a salir adelante. Estamos hablando de los fondos para el funcionamiento diario, incluidos los suministros de los laboratorios para las prácticas del alumnado (...), y los remanentes de otros años era con lo que se jugaba para la vida cotidiana", expresa la decana de Farmacia, María Isabel Sández.

La reparación de equipos técnicos, facturas de teléfono y correos, la compra de material de oficina, fotocopias, actividades culturales o los desplazamientos que deben realizar los decanos son otros de los gastos que se costearán con la mitad de dinero que en 2009.

Algunas de las reparaciones de las instalaciones eléctricas o de goteras -las de mayor importancia se cubren por otra vía- o la compra de nuevos ordenadores y otros equipos entran en el mismo lote. En Filoloxía, en 2004 no había ningún cañón fijo. Hoy estos equipos de uso docente diario están instalados en todas las aulas gracias a los fondos de funcionamiento del centro, pone como ejemplo su decano, Ernesto González Seoane.

Parte de este dinero se suele dedicar además a completar la compra de fondos para la biblioteca, y más a raíz de la evolución negativa del presupuesto centralizado de la USC para adquirir monografías en los dos últimos ejercicios. Pero los 85.000 euros de los que dispone Filoloxía este año darán para pocas alegrías, se queja el decano, que advierte de que ya lleva tiempo conteniendo todos los gastos. "As facultades tocamos chan", considera.

¿Otra distribución? González Seoane apunta que toda la USC debe reflexionar sobre cómo gasta y apuesta por "buscar fórmulas para sobrevivir nun clima hostil" que atribuye al plan de financiación universitaria dictado por la Xunta, pero advierte también que el rectorado tiene la responsabilidad de "priorizar os gastos e distribuír os recortes" y dar información clara. "Non pode ser que empece a haber a sensación de que a crise a pagan determinadas actividades ou centros (...). Ao mellor a contabilidade é correcta, pero hai que rachar coa tradición de prestidixitación das contas desta universidade", concluye.

El rectorado no sólo se enfrenta a la sensación de agravio entre los responsables de los centros. Desde la perspectiva investigadora también hay reproches, porque parte de los remanentes de los fondos de la USC que no se han salvado de la política de retención cubren gastos relacionados con la actividad científica.

Para el catedrático José Luis Mascareñas importa más el gesto que la repercusión económica real (su grupo se financia sobre todo con convocatorias estatales y europeas competitivas) y sugiere recortar en otras parcelas. "Na situación de crise económica actual é fundamental que as medidas de aforro non penalicen ou desmotiven os mellores investigadores. Iso é ir contra a liña de flotación conceptual da universidade. Antes hai que valorar a supresión de gastos de administración, por exemplo a supresión de vicerreitorías ou oficinas non tan necesarias", sugiere el premio nacional de Química Orgánica.

"Medidas necesarias". Miguel Anxo Bastos, profesor de Políticas y portavoz de Converxencia Universitaria -grupo que apoyó los presupuestos en el claustro- entiende el malestar, sobre todo por la retención de los ahorros, pero comparte las explicaciones que el rector ha trasladado a la comunidad universitaria en una carta difundida por correo electrónico.

"As medidas de axuste son necesarias neste tempo, están xustificadas, pero o malo de reter os remanentes é que se manda un mal sinal, porque ¿que premio levan os que aforraron?", se pregunta Bastos.

En lo que coinciden todas las partes es el diagnóstico de la raíz del mal: una apuesta de las administraciones públicas por el sistema universitario público gallego en materia de financiación que "foi e segue sendo insuficiente", concluye la misiva del rector.

icasal@elcorreogallego.es  

LAS FRASES

Mª Isabel Sández, decana de Farmacia

"Los remanentes de otros años era con lo que podíamos jugar para la vida cotidiana"

Ernesto González, decano de Filoloxía

"Non pode haber a sensación de que a crise a pagan certas actividades e centros"

José L. Mascareñas, catedrático de Química Orgánica

"As medidas de aforro non deben penalizar os mellores investigadores"

Miguel A. Bastos, portavoz de Converxencia

"A retención dos remanentes envía un mal sinal, ¿que premio levan os que aforraron?"