Lunes 20.04.2009
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¿Preparados para lo peor? Las especulaciones inmobiliarias y financieras han jugado con fuego. Magnates y brokers sueñan ahora con la estabilidad económica, pero sólo para reactivar la ruleta rusa. Y contra las cuerdas quedan los olvidados de siempre: familias humildes que agotan el paro y rozan la pobreza. El último informe de Cáritas sobre la crisis alerta sobre el brutal incremento en la demanda de alimentos y medicamentos por parte de personas sin recursos. Las solicitudes a las entidades benéficas han subido en Galicia un 150% desde el inicio de la conmoción monetaria. Y nadie encuentra un freno para la cuesta abajo.
Con un paro de 800 euros para mantener a cuatro miembros de una familia, muchos gallegos ya recurren a Cáritas. Según el informe, "aumentan las solicitudes en ropa, medicinas, pañales, leche infantil..." La principal necesidad se percibe en la alimentación, con un panorama de comedores, parroquias y economatos desbordados. Repletas cada día se encuentran cocinas económicas como las de A Coruña o Ferrol. Se tambalean los hogares, mientras crecen "las deudas en alquileres a la hora de afrontar fianzas o mensualidades, provocando embargos o desahucios". Aquellos intrépidos que compraron piso en vacas gordas no tienen más remedio que "entregar al banco la vivienda hipotecada y pasar a vivir en alquiler protegido o incluso en habitaciones". Pero hasta en los alquileres se recrudecen los requisitos: algunos pisos exigen la fianza y seis meses de anticipo, sobre todo si el arrendatario opta a ayudas sociales.
Según insiste Cáritas, semejantes condiciones derivan en "un hacinamiento severo, con subarriendo en habitaciones a precios abusivos y familias viviendo en un solo cuarto". Ese laberinto de pesadilla se bifurca hacia los testigos de la crisis, porque la reclamación de avales por impago de hipotecas "ya afecta a familiares, sobre todo viudas mayores, y amigos del deudor". A Cáritas también se dirigen solicitantes de ayudas para "créditos personales impagables, pagos pendientes a la Seguridad Social, prestaciones para inmigrantes, libros de texto y material escolar".
Muchos no soportan el foso de la precariedad. Crecen así las solicitudes de auxilio por depresiones, deterioro de las relaciones familiares, "ansiedad, sensación de fracaso, tristeza". Cáritas alarma sobre el "aumento de conflictos familiares, incluyendo malos tratos, como consecuencia de la tensión en la economía".
Mujeres inmigrantes Aparecen nuevos perfiles de pobreza: mujeres inmigrantes con maridos en el paro, ellas buscan trabajo sobre todo como empleadas de hogar.
Mayores y menores Desde mujeres muy mayores con pensiones mínimas, hasta chavales inmigrantes en situación irregular.
Economía sumergida Padres y madres de familia que han agotado sus recursos y trabajan en la economía sumergida. Desde furtivos en las rías a mujeres que friegan esca-leras para cobrar en negro.
