Sábado 05.12.2009
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| Piara de cerdos celtas criados de forma extensiva en una finca lucense en el municipio de Taboada FOTO: Angar |
El novel artista Joselito de O Grove canta al porco celta gallego y dice en una de sus canciones, con razón, que no tiene pata negra. Pero si las investigaciones que lleva a cabo el Centro Tecnológico de la Carne de Galicia (CTC) dan resultado, muy pronto podremos contar con cerdos celtas con una carne de marca, de alta calidad, tipo pata negra.
El grupo de investigación del CTC, integrado por los profesores José Manuel Lorenzo, Camino García, Javier Carballo e Inmaculada Franco, parte de la premisa de que la calidad de la carne y la grasa del cerdo, entre otros factores, depende de la alimentación, ya que es el principal elemento en la composición de ácidos grasos.
La castaña ha gozado en Galicia tradicionalmente, de modo merecido, de buena fama como alimento para el ganado. En función de su composición, de alto contenido energético, rica en azúcares y sustancias nitrogenadas y con aceptables concentraciones de minerales y vitaminas, los investigadores consideran que es un producto idóneo para el mantenimiento y engorde de animales adultos.
En esta línea han planteado un proyecto con 36 cerdos celtas machos castrados que analice el efecto que tiene en la calidad de su carne una alimentación a base de castañas.
Así, han formado tres grupos de doce animales que se alimentan, uno de ellos solamente con pienso; el segundo, con pienso y castañas, y el tercero, solo de castaña. Tras el sacrificio de los animales, analizarán los resultados que la alimentación ha tenido en la calidad de la carne y determinarán si una dieta de castañas logra en los porcos celtas unos resultados similares a la bellota en los pata negra.
La de cerdo es la preferida
En Galicia, de acuerdo con los últimos datos disponibles, durante 2007 se consumieron un total de 168.538 toneladas de carne, por un valor de algo más de un millón de euros.
El consumo por persona al año de este alimento fue en Galicia de 51,9 kilogramos, un punto y medio por encima de la media nacional, situada en 50,4. La carne de cerdo es la preferida por los gallegos en la mesa, con el 28,4% del total consumido, seguida de la de vacuno, con un 21%, y la del pollo, con un 20,6% del consumo registrado en la comunidad .