Lunes 20.04.2009
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Caballero y Losada bromean ante Bugallo
FOTO: Fernando Blanco
Aeropuertos y universidades, en el centro de la disputa entre ciudades
Feijóo apunta alto en su intención de forjar una Galicia global, a tenor del estruendo causado por el resurgir de los fantasmas del más rancio localismo. Sólo comenzando a perfilar los cimientos, ya se abren grietas abismales que no dejan muchas esperanzas para imaginar un final feliz.
Un único aeropuerto con tres pistas para Galicia, el primer globo sonda lanzado por el presidente de la Xunta en materia aero- portuaria, curiosamente desde Madrid, hizo saltar chispas en Santiago, Vigo y A Coruña. Después llegó el reparto de los últimos vuelos (tres Vueling: A Coruña-Ámsterdam, Vigo-Bruselas y Santiago-Zúrich), una distribución que deja un poco de lado la prioridad Xacobea de Santiago, cuando menos, desde la perspectiva de los poderes locales de la capital gallega.
La decisión política del reparto de las subvenciones al bajo coste no convenció a nadie. El alcalde compostelano, Xosé Sánchez Bugallo, afirmó haberse quedado "perplejo"; para su homólogo en A Coruña, Javier Losada, este primer paso resultó "insuficiente"; y en opinión del regidor vigués siguen sin despejarse "incertidumbres" y ya pide convertir el próximo año en rotatoria la aportación de 500.000 euros que recibirá el Xacobeo y que, por supuesto, caiga en su ciudad. En medio de este escenario, el megalocalismo inspira todas las actuaciones y se aplica sobre lo que sea menester, ya se trate de la cuestión aeroportuaria, del reparto de titulaciones universitarias, las infraestructuras, la distribución administrativa autonómica, la ubicación de órganos judiciales o el futuro de las institu- ciones financieras.
Todo vale en la defensa de los intereses locales, aún a sabiendas de sus negativas repercusiones, reconocidas por los propios políticos -aunque no siempre públicamente-, pero en los que sucumben, previsiblemente, para obtener réditos electorales.
Las declaraciones de los alcaldes son reveladoras. Seguidos por los defensores del movimiento localista, parecen preguntarse en todo momento ¿qué hay de lo mío?, como si de la república independiente de su casa se tratara, en consonancia con el eslogan de un anuncio publicitario. La guerra continúa al abrirse una vieja herida que da un nuevo impulso a las reivindicaciones coruñesas de lograr su propia facultad de Medicina, terreno sagrado para los académicos compostelanos, que cuentan con el paraguas incondicional de la Corporación compostelana y las fuerzas vivas de la capital gallega, al fin reconocida por su Estatuto de Capitalidad en 2002.
La caja de los truenos
La caja de los truenos se abrió coincidiendo con la decisión tomada por la Consellería de Sanidade emplazando a la Universidade de Santiago (USC) a suspender la convocatoria de profesores asociados de ciencias de la salud (PAC) para la formación de alumnos de Medicina en hospitales de Vigo y A Coruña.
A partir de entonces comienza el fuego cruzado, de momento, sin vuelta atrás. Barro acusa a la conselleira, Pilar Farjas, de agredir a la USC y atacar la formación médica y el alcalde de Santiago se suma a las críticas incidiendo en que se trata de una actuación movida por intereses localistas herculinos. También el PP santiagués se alía en esta cruzada.
Mientras, paradójicamente, el también popular Carlos Negreira (que aspirará en 2011 a la alcaldía de A Coruña) se suma al regidor herculino, Javier Losada, y al rector de la UDC, José María Barja, alardeando del buen camino iniciado, y reafirman su pretensión como algo "irrenunciable".
Y en medio de la tempestad, el presidente de la Xunta llama a los rectores a, entre ellos, buscar el armisticio.
Intereses y conflictos del campo minado y dividido en parcelas territoriales no acaban aquí. Bugallo amenaza con abrir "el melón" y dar la batalla por instituciones como la Delegación del Gobierno, la Comandancia de la Guardia Civil, la Jefatura Superior de Policía o el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, harto de que Santiago sea siempre la que "tenga que repartir".
La distribución de órganos judiciales también pone en liza a las ciudades y el futuro de las cajas saca los dientes a más de uno. ¿Habrá un punto de parada?
Tres alcaldes socialistas enfrentados por una Facultade de Medicina
La salida de Francisco Vázquez del gobierno de A Coruña se interpretó en su día como un alivio en las aspiraciones localistas. Pero su relevo y compañero de filas socialistas, Javier Losada, siguió la senda marcada. No sólo continuó con la guerra de la 'L', sino que relanzó la reivindicación de la ansiada facultad de Medicina para la ciudad, en un mano a mano con el rector coruñés, José María Barja. Pero el tándem, Senén Barro, al frente de la USC, y Xosé Bugallo, rigiendo Santiago, se hace fuerte y no ceja en el empeño de salvaguardar la exclusividad de unos estudios que prestigian desde antaño la capital gallega. Y un Abel Caballero, desde Vigo, tercer alcalde en discordia -sin reparos a pesar de militar los tres bajo las mismas siglas-, no renuncia a entrar en una liza para la que el rector vigués espera su momento.
El sur se rebela contra una hipotética fusión de las cajas gallegas
No han sido pocas las voces de la ciudad viguesa que se han alzado en contra de la tan traída y llevada fusión de las cajas gallegas (Caixanova y Caixa Galicia), y faltó tiempo para ver en ello una muestra más del sentimiento localista, por encima de la cuestión puramente financiera. El propio presidente Feijóo no dudó en calificarlo de ese modo, al tiempo que Caballero se apresuró a desligar la oposición a la fusión con localismos. En el sur el escenario no se muestra propicio para consumar una fusión de las dos cajas gallegas, pero en el norte tampoco se echan las campanas al vuelo. La evolución de los acontecimientos ha hecho que las tres fuerzas políticas presentes en el Parlamento (incluido el BNG) admitan la boda de conveniencia con entidades foráneas, siempre que se mantenga la galleguidad de las cajas.
Guerra de competencias por el territorio entre Pontevedra y Vigo
Hasta una protesta ciudadana vivió la ciudad del Lérez a principios de esta legislatura a consecuencia de la nueva organización de la Adminisración periférica de la Xunta. La inclusión en el organigrama de la superdelegada de la Administración autonómica en Vigo, con competencias "políticas" en 14 concellos de la provincia, encendió los ánimos en Pontevedra, ya que lo consideró un atentado contra la capitalidad. El propio Feijóo tuvo que rebajar la tensión en Pontevedra y Vigo explicando el reparto de competencias administrativas, que en caso de la ciudad olívica se reducen a las de tres consellerías que ya estaban presentes con anterioridad. Una veintena de colectivos sociales y económicos, con el apoyo de la alcaldía de Pontevedra, hizo frente común contra lo que interpretaron como un agravio a la ciudad.
"Todo o mundo está movendo ficha respecto das eleccións locais"
"O excesivo localismo foi o que prexudicou sempre a Galicia, e este Goberno ten ben claro que hai que ter unha perspectiva de país en todos e cada un dos ámbitos nos que actúa. Iso é o que está a facer", sentencia Manuel Ruiz Rivas, portavoz del Grupo Parlamentario Popular. Añade que "a Xunta ten que ter a visión global. Outra, que sería desculpable en calquera goberno local, na Xunta non. Polo tanto o Goberno está facendo o que ten que facer: estar por riba desas visións localistas". Ruiz lo tiene claro. Es precisamente la toma de decisiones del Ejecutivo de Feijóo lo que influye en el resurgir de los localismos que, en su opinión, responde a que "todo o mundo está movendo ficha respecto das eleccións locais". Apunta que "a todo o mundo lle gusta ver o moitísimo que defende a súa localidade por riba doutras cuestións, pero a Xunta ten que estar por riba diso". La nueva política aeroportuaria o una decisión en una universidad hace que "se posicionen os poderes locais". El portavoz del PPdeG justifica que alcaldes y jefes de la oposición en el ámbito local se puedan distanciar puntualmente del partido a nivel autonómico porque "se deben aos seus cidadáns".
"A causa dos conflitos é clara: a falta de liderado do presidente"
El portavoz del PSdeG en el Parlamento gallego, Xaquín Fernández Leiceaga, ante la emergencia de los localismos, asegura que "aquí quen ten a responsabilidade de velar polos intereses xerais de Galicia é o presidente da Xunta, e non o está a facer". Subraya que "a causa dos conflitos é moi clara: falta de liderado da Xunta e, concretamente, do presidente". Sostiene que respecto a la fusión de las cajas "non sabemos a posición de Feijóo. No asunto da Facultade de Medicina permite que a conselleira de Sanidade actúe de concelleira da Coruña, y así sucesivamente". Critica que esto "é prexudicial para o país, sobre todo nun momento no que hai tantas dificultades económicas". Reflexiona que "se queremos ser austeros, temos que pensar e poñer en valor que este é un país de menos de tres millóns de habitantes". Afirma que "os alcaldes se deben ao seu electorado e ao seu programa, esencialmente na súa zona de elección" y recuerda que "a gran virtude da democracia pluralista, e con distintos ámbitos territoriais, é que non teñen por que coincidir plenamente nas posicións, o que permite que haxa debate político local". No obstante, reconoce que "isto xera moita incomprensión".
"Á Xunta vaille moi ben alimentar tensións agora que non hai cartos"
El conflicto abierto entre ciudades "está a montalo a Xunta", a juicio del portavoz nacionalista en la Cámara, Carlos Ayme- rich. "Temos unha Xunta de Galicia que tanto en cuestión de caixas de aforros, como en aeroportos ou nos estudos de Medicina non está tomando ningunha decisión e deixa que se produzan este tipo de enfrontamentos", afirma, para añadir que "estas tensións localistas son consecuencia da falta de liderado da Xunta". En el caso de Medicina, denuncia una "actitude interesada da señora Farjas nun momento no que non hai diñeiro para as universidades e que a Xunta nos orzamentos mete un recorte brutal no ensino superior. Así vaille moi ben alimentar polémicas e tensións". Aymerich insiste en que "o principal problema é que non hai cartos" y que la Xunta "deixa que se reaviven as tensións localistas para xustificar que todo é moi complicado". Sostiene que "no BNG procuramos manter a coherencia, pero isto non quere dicir que non poidan aparecer contradicións localistas". En todo caso, matiza que "unha cousa é o localismo e outra, oportunismo. Ás veces só é unha escusa para dar cobertura a outras ideoloxías".
