Martes 17.06.2008
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Protestamos cuatro mil veces al día por culpa de obras, baches y atascos. Y eso que nos acompañan una buena movilidad y abundantes plazas de aparcamiento. Nos quejamos de vicio. La gran batalla diaria la libran personas con diversidad funcional: con sus sentidos multiplicados por diez para sortear trampas urbanas. Galicia suspende en accesibilidad, como casi toda España. Aunque las nuevas construcciones se adaptan a los 229.000 gallegos con graves dificultades en la vida diaria.
Como coordinador de accesibilidad en la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (Cogami), Alberto Coello, radiografía otra realidad. Un laberinto de aceras sin adaptar y escalones abismales: invisibles para los que pueden caminar, pero infranqueables para muchos. "Hicimos un estudio sobre una mujer que sufre violencia de género e intenta acceder a edificios públicos, el resultado es muy negativo", concluye Coello. Los edificios de nueva construcción cumplen la ley estatal de 2003, el decreto autonómico de 2000 y el Código Técnico de Edificación. Pero la mayoría de los centros públicos caen en irregularidades: "Te encuentras escalones de 10 centímetros que obligan a buscar ayuda o puertas batientes que dificultan la entrada".
Los mostradores de las administraciones surgen "demasiado altos, te sientes como un niño pequeño y no puedes comunicarte". Resulta sangrante la escasez de aseos públicos adaptados: "Cuando los encuentras, te enfrentas a espacios insuficientes para pasar de la silla a inodoros demasiado bajos". Una tarde de compras se convierte en una odisea sobre silla de ruedas, "por la poca sensibilidad de los comercios". Llega la hora de aparcar en plazas "escasas y pequeñas, mal señalizadas y ocupadas por quien no las necesita".
Las rampas se alzan exageradas o mal diseñadas. Incluso el decreto autonómico permite rampas de 20 metros "impracticables". ¿Modelo a seguir? Pontevedra como ciudad gallega más accesible, "debido a una extensa zona peatonal con pavimento adecuado y sin desniveles". ¿Qué encontramos en Santiago? "Una accesibilidad mala al casco histórico por el empedrado y los estrechos comercios, no puedes acercarte al Ayuntamiento y mucho menos subir a la Catedral".
. phermida@elcorreogallego.es

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