Martes 17.06.2008
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Vaya susto el que se llevó ayer una vecina de Pontevedra, cuando llegó a recoger su vehículo y vio que se lo había llevado la grúa con sus hijos menores dentro.
La mujer había aparcado momentáneamente el turismo en una zona de carga y descarga, en la calle Blanco Porto, con el objeto de subir un momento al piso para hacer el biberón al más pequeño. En el interior del coche cerrado dejó a sus hijos, uno de tres años y otro de 8 meses.
La madre dijo que corrió detrás de la grúa pero que no la alcanzó, por eso se dirigió a la Comisaría para denunciar la actuación del servicio municipal que ya había trasladado el vehículo al depósito sin percatarse de que en su interior había unos viajeros muy especiales que, en ningún momento, dieron seña- les de estar allí.
Desde la Policía llamaron al depósito y fue entonces cuando vieron a través de unas ventanillas, con cristales oscuros y con parasoles con muñecos, que había un niño. La madre, a través del teléfono, insistía en que eran dos. Efectivamente, se dieron cuenta de que había otro pequeño cubierto con una capota.
Según la Policía, cuando llegaron a Blanco Porto eran las 16.05 horas de la tarde y mientras esperaron, tomaron los datos del vehículo y lo engancharon. Pasaron unos 15 minutos sin que la madre diera señales de vida.
El agente que acompañaba al conductor de la grúa mostraba ayer su preocupación por lo sucedido, argumentando que si hubiera visto a los pequeños no hubiera dado la orden de enganchar sino que se hubiera preocupado por buscar a la familia.
La Policía Local instruye ahora diligencias contra la madre por presunta falta de responsabilidad. Y la mujer, a su vez, contra la Policía por haber llevado el coche con los niños en el interior que, según ella, lloraban.
