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Científicos de la USC mejoran una técnica contra el cáncer

SANTIAGO DE COMPOSTELA. E.P.  | 22.04.2013 
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Cuando se trata de luchar contra el cáncer, además del tamaño, la forma también importa, según recoge el trabajo de investigadores del Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la Universidade de Santiago (USC), que propone terapias contra esta enfermedad basadas en la hipertermia con nanopartículas magnéticas.

El tema acaba de presentarse en la revista 'Scientific Reports' y contó con la participación del grupo liderado por el profesor Daniel Baldomir e integrado además por David Serantes e Iván Conde-Leborán. Como primer firmante del artículo figura el físico gallego Carlos Martínez-Boubeta, colaborador habitual de este grupo de la USC e que actualmente se encuentra en Barcelona.

La mortandad de determinados tipos de cáncer, como el glioblastoma cerebral, está asociada a la falta de terapias eficaces, lo que ha provocado un gran interés en desarrollar estrategias alternativas para combatir estos tumores, según explica la USC.

El equipo que lidera el profesor Daniel Baldomir trabaja en una técnica que muestra resultados "prometedores" y consiste en aumentar la temperatura por encima de los valores considerados como normales -hipertermia- mediante campos magnéticos. Su mecánica es similar a la de la fiebre, ya que la hipertermia busca destruir las células , cancerígenas mediante la aplicación de calor, con temperaturas por encima de los 43 grados centígrados.

A partir de la hipertermia magnética, que actúa de forma localizada en el área afectada por el tumor, los investigadores de la USC buscaron mejorar las aplicaciones existentes en el ámbito clínico y comprobaron que las nanopartículas de forma cúbica y de un tamaño de aproximadamente 20 nanómetros ofrecen una mayor eficiencia.

Hasta ahora, la experimentación en el campo de la hipertermia trabaja con partículas de forma esférica y un tamaño de aproximadamente 10 nanómetros, según explican los investigadores.

A estas escalas, incluso las pequeñas fluctuaciones térmicas son importantes desde el punto de vista magnético (comportamiento superparamagnético), por lo que los investigadores no las consideran óptimas para generar calor, "siendo necesario utilizar enormes cantidades de partículas en cada tratamiento, con los consiguientes efectos secundarios para el paciente".

APORTACION

Para superar el comportamiento superparamagnético, el grupo del Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la USC ha optado por variar el tamaño y la forma de las partículas.

La referencia la han encontrado en la propia naturaleza, concretamente en unas bacterias llamadas magnetotácticas, capaces de producir en su interior cadenas formadas por entre 10 y 20 piezas de cristal de magnetita (un óxido de hierro) y que todas juntos actúan como la aguja de un compás capaz de orientar a las bacterias.

Los investigadores se propusieron diseñar partículas muy semejantes a las de esta bacteria, de forma cúbica en lugar de esféricas y suficientemente grandes, de aproximadamente 20 NM, "para que mostrasen estabilidad en sus propiedades magnéticas en vez de superparamagnetismo".

El primer paso del equipo fue el estudio teórico, con simulaciones realizadas en el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga) que facilitaron la selección de los tamaños y condiciones experimentales que, a priori, serían los más efectivos, para a continuación prepararlos en el laboratorio y finalmente ensayarlos in vitro.