Lunes 20.04.2009
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| Cartel anunciando las elecciones en al puerta de un aula de Medicina |
Todas las facultades cuentan, pero Medicina tendrá un protagonismo especial en la campaña electoral para el rectorado de la USC. Es una de las mayores, y quizás la más emblemática, de la Universidade de Santiago de Compostela, y, tras la firma del acuerdo sobre la docencia médica entre las Xunta y los rectores de las tres universidades gallegas la pasada semana, también la que se siente más agraviada.
Sin querer entrar a valorar el acuerdo, el propio alcalde compostelano, Xosé Sánchez Bugallo, reconocía la preocupación que ha generado en Santiago y pedía el martes públicamente que los candidatos al rectorado expliciten su posición sobre el futuro de Medicina.
La postura de los seis catedráticos que se enfrentarán en las urnas en mayo es muy similar. Todos criticaron ayer en declaraciones a este diario, directa o indirectamente, que el rector Barro firmase las llamadas Bases para a cooperación universitaria na docencia do grao de Medicina, desoyendo la voz de la facultad (el decanato y los directores de departamento le pidieron expresamente que no las rubricase).
Los aspirantes a tomar las riendas de la USC hasta 2014 coinciden en que los hospitales de A Coruña y Vigo deben implicarse en la docencia práctica de Medicina, pero cuestionan que sus médicos docentes pasen a depender administrativamente de la universidad más cercana en vez de hacerlo de la USC, como hasta ahora; y recalcan que no permitirán la duplicación de Medicina ni un título compartido con las universidades de A Coruña (UDC) y Vigo (Uvigo).
Desde la UDC, uno de sus vicerrectores ha expresado sin rodeos que el pacto es un paso más hacia esa posibilidad, en contraste con lo que sostiene Barro, que insiste en que la hace más innecesaria que nunca.
Entre los rectorables, la más cauta es Mercedes Brea. Aún no ha tenido ocasión de tener entre sus manos el acuerdo, pero reconoce que "en principio parece que pode ser perigoso". "Paréceme normal que se poida xerar un pouco de alarma", dice. Brea apunta la que a su juicio es la raíz del problema: las adscripciones del los hospitales de A Coruña y Vigo a las universidades de sus ciudades. Reconoce que es un tema complicado, pero subraya que "non ten sentido pensar noutra facultade".
Para Juan Casares Long, los conciertos entre hospitales y universidades no tenían por qué haber derivado en este acuerdo. "O dereito administrativo permíteo todo. Sempre é posible buscar fórmulas respectando o que din os expertos, neste caso os profesores da Facultade de Medicina. Calquera solución pasa por escoitalos", enfatiza.
A Pilar Bermejo le resulta también "difícil de entender" la firma en contra de la facultad, pero encuadra la decisión de Senén Barro en su línea, opina, "de non respectar os centros nin os departamentos".
"A miña posición é unha única facultade no Sistema Universitario de Galicia", recalca por su parte Laura Sánchez Piñón, que ve imprescindible implicar a todos los hospitales del Sergas en la docencia práctica, pero siempre bajo la "dependencia académica e administrativa" de la Universidade de Santiago.
Lourenzo Fernández Prieto y Jaime Gómez Márquez coinciden en el calificativo: "é un mal acordo", dicen ambos. "Pésimo para a USC e para a formación médica en Galicia", continúa el primero. "Creo ademais que o reitor debería ter agardado a que o novo equipo de goberno decidise sobre este tema. En vez de solucionalos vai crear novos problemas", concluye Jaime Gómez Márquez.
