Martes 17.06.2008
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Aun a riesgo de ir contracorriente mantengo que los diputados que aprovechen el viaje de un compañero para desplazarse deberían percibir mayor dieta que quienes lo hagan solos. Prefiero que vayan cuatro en un coche que cuatro coches con un solo pasajero cada uno. Contaminan menos, disminuye el riesgo de accidentes y mejoraría el tráfico en Santiago. Además, nuestros representantes llegarían en mejores condiciones físicas y psíquicas para debatir leyes y controlar a la Xunta. Pero al parecer, tampoco estoy seguro, es obligado que emitan CO2, pongan en riesgo a los peatones y cabreen un poco más a los compostelanos que están hasta el gorro de los atascos.
En este estado de cosas, Rodríguez Miranda admite que cometió un pecado venial -yo insisto en que se trata de una buena acción- y como penitencia devolverá todo lo percibido, incluido lo correspondiente de los viajes realizados en su coche. También escribirá cien veces: "Non irei máis con Baltar". Por su parte Laura Seara se pone como una fiera, con razón, porque encima de perder dinero pagando taxis y a amigos para que la trajeran a Santiago, le montan este numerito. Yo le creo, porque una representante del pueblo no miente, pero tampoco estaría de más que en aras a la transparencia mostrara las facturas de los taxistas legales, igual que se le exige a Camps, y alguna prueba de lo entregado a los transportistas furtivos.
El PSOE gallego optó por tirar de la manta, no como sus correligionarios Bono y Rojo que en Congreso y Senado se negaron a entrar al trapo porque no podían dudar de la honorabilidad de los representantes del pueblo. El PP responde con la misma moneda y el culebrón se pone de lo más interesante, porque quien esté libre de pecado...
