Martes 17.06.2008
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Como en el cine de Chabrol, la flor del mal crecía entre estos adolescentes. Teenagers, Lolitas y Peterpanes de Ferrol se dejaban llevar por pasiones más monetarias que amorosas, rozando apenas la mayoría de edad. En esta historia de obsesiones sentimentales y materiales, todo empezó con una caja fuerte. Un menor de edad la descubrió en casa de su novia y decidió robarla junto a sus compinches. Pero sólo dos salieron trasquilados: los autores materiales del robo, otra pareja de novietes al estilo Bonnie and Clyde. Terminaron detenidos por robo con fuerza.
La pandilla formada por chicos y chicas de 16 a 23 años se envenena cuando uno de sus miembros, menor de edad, propone un golpe descarado. Durante sus momentos de intimidad en casa de su novia, se había fijado en la preciada caja fuerte y en las joyas de la familia. Y decide robarlas junto a tres compinches: el detenido I.C.F. de 19 años, la novieta de éste también menor de edad y un tercer socio aún no identificado. Engañando a su chica hasta el límite, el menor queda con ella y le sustrae las llaves del domicilio. Las entrega a I.C.F. y sigue haciendo mimos para no levantar sospechas. Pero las llaves no encajan en la cerradura e I.C.F. cambia de planes. Se autonombra cabecilla de la operación y apuesta por ejecutar un "robo perfecto" junto a su ligue y el compinche desconocido. Roba personalmente las llaves de la incauta enamorada y perpetra el asalto.
El nuevo líder, su chica y el amigo desconocido reciben indicaciones del novio traidor sobre el domicilio. Y una vez allí, se dirigen hacia la habitación de la caja fuerte. Con ayuda de un martillo, que después se dejaron olvidado en una mesilla, arrancaron el botín y lo portaron escaleras abajo. Eso sí: oculto bajo una sábana como E.T. cuando sale volando en bicicleta. De allí huyó en coche "el trío de truhanes", tal y como define la Policía Nacional a tan avariciosa pandilla. Los ladronzuelos se llevaron además joyas de oro de considerable valor. La investigación policial se inicia cuando llega a casa la madre de la incauta enamorada. Descubre el robo en la casa y su hija también se percata de "la desaparición de pertenencias personales de su mochila". Tras diversas gestiones, los agentes pudieron recuperar "medallas, pulseras o sortijas de oro". Sin embargo, casi todas las piezas habían resultado dañadas por los delincuentes "para que no las reconociesen sus propietarios". Tras reunir los indicios suficientes sobre los autores materiales del robo, empieza su vigilancia.
Cuando localizan al cabecilla I.C.F., los agentes intentaron detenerle pero él opuso resistencia violentamente. Días después, la Policía lo encontraba en un hostal de Narón. Allí se escondía junto a su novieta menor de edad. En un final más propio del Santuario de Faulkner, que de un arrabal de Ferrolterra.
Escapada alocada en coche
La Policía todavía busca al tercer compinche, que empuñó el martillo para saquear una caja fuerte también en paradero desconocido. Al igual que el líder de la banda, protagonizó su personal huida ante los coches de los agentes. Una vez localizado y tras enfrentarse con los policías, el sospechoso se escapó en su propio automóvil por la avenida de As Pías. Según la Comisaría de Ferrol-Narón, "sorteó los vehículos que se encontraba a su paso y puso en riesgo tanto su vida como la circulación".
Las huellas de sus neumáticos se perdieron por el barrio del Bertón pero la búsqueda continúa. En prisión ya se encuentra el cabecilla I.C.F. y su ligue menor de edad fue entregada a sus padres. Hasta la Policía define esta historia como "propia de un guión de cine" .
