Lunes 20.04.2009
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"Son a persoa que ten a responsabilidade, para ben ou para mal, da política lingüística". De esta manera justificaba ayer el secretrario xeral de Política Lingüística, Anxo Lorenzo, la negativa de Alberto Núñez Feijóo a recibir a los portavoces de la plataforma Queremos Galego, que el pasado mes de octubre convocó una multitudinaria marcha en Santiago en contra de los planes del Gobierno para la lengua.
Queremos Galego solicitó una entrevista con el presidente de la Xunta días después de que el propio Anxo Lorenzo mostrase su voluntad de recibirla, pero la plataforma consideraba que la dimensión de la protesta en la calle justificaba que fuese el propio presidente de la Xunta el que escuchase de primera mano sus argumentos. Feijóo, sin embargo, en una carta al presidente de A Mesa, Carlos Callón, la remite a Anxo Lorenzo. Para el colectivo, compuesto por unas 600 organizaciones, esta negativa es un síntoma de arrogancia y prepotencia y un acto de desdén.
A las críticas se sumó ayer el BNG, que acusó al presidente de cobarde. Su grupo parlamentario ha registrado una iniciativa parlamentaria en la que considera "inexplicable" la actitud del líder gallego ante la petición de entrevista de los portavoces.
Lorenzo, por su parte, acusaba a las cabezas visibles de Queremos Galego de "facer caso omiso" a su invitación al diálogo, que también dejó plasmada por escrito en una carta.
Trilingüe a partes iguales
Lorenzo, antiguo colaborador con su antecesora en el cargo durante el Bipartito, es el encargado ahora de elaborar el nuevo decreto del gallego en las aulas, que sustituirá el estableció un mínimo del 50% del horario lectivo en gallego, tal y como recoge el Plan de Normalización Lingüística de la época de Fraga.
El programa electoral del PPdeG promete que al final de la legislatura al menos la mitad de los centros educativos sean trilingües e impartan un tercio de las materias en castellano, otro tercio en gallego y las restantes en inglés.
Mecanismos "flexibles" en el decreto
"Un dos seus aspectos debería ser a flexibilidade. Non debería ser ríxido nin excesivamente reglamentarista". Esto es lo poco que el secretario xeral de Política Lingüística apuntó ayer sobre el futuro decreto del gallego en las aulas, que el Gobierno, reconoció, está elaborando sin recabar las opiniones. El turno de hacerlo llegará cuando concluya el anteproyecto, algo que sucederá en el plazo que dio Feijóo, dentro de este mismo mes .
