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Consejero delegado de Coren

Manuel Gómez-Franqueira: “Al principio me pesaba mucho la responsabilidad de ser hijo de mi padre”

ENRIQUE BEOTAS  | 29.03.2008 
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Sus ojos me dictan sabiduría genética aunque me percato enseguida de que lo heredado no es lo más importante de su mirada. Ha generado tanto a partir de lo recibido que, a día de hoy, el ejemplo cooperativo que dirige y lidera es observado en todo el mundo como uno de los grandes hitos del crecimiento, la solidez y la diversificación.
Su aspecto es sencillo, elegante y cuidado, pero sin aditamentos. En sus manos la alianza de compromiso y en su muñeca un reloj para toda la vida… El resto es el imprescindible aliño indumentario. Ni siquiera gemelos… sencillamente unas manos cuidadas.
Ve el mundo desde cada uno de sus trescientos sesenta grados… Lleva observándolo desde hace sesenta años, con sus trescientas sesenta y cinco noches… alumbrado en sus trescientas sesenta y cinco mañanas... Siente su ritmo… Cómo gira alrededor de su propio eje… Tengo que confesar en este punto que no es nada fácil abstraerse a la emoción de sentarse junto al hijo del Franqueira del siglo XX… con el patriarca de los Franqueira del siglo XXI…
Sus comienzos no fueron fáciles: ¡ser hijo de José Eulogio…! Asumir el reto de continuar la obra de uno de los más grandes hijos de la Galicia de la exportación del triunfo...
Manuel Gómez Franqueira es pura denominación de la Galicia del ayer, del hoy y del mañana: es denominación de origen Franqueira.
“Al principio, no te lo niego, me pesaba mucho la responsabilidad de ser el hijo de mi padre… Pero a medida que han ido pasando los años, ese peso acaba convirtiéndose en orgullo, acicate y emblema”
Sabe que el triunfo no se reparte, aprendió desde niño que hay que ganarlo a pulso. Se lo enseñó su padre. También entiende de la constancia y del valor. El apellido que lleva a gala y con orgullo destila nobleza, trabajo, honestidad, sencillez e inteligencia. Manuel Gómez Franqueira le ha añadido a todo ello la listeza de haber sabido embridar con naturalidad las circunstancias adversas de un cambio de era, y la pillería para que nadie le moviese el territorio conquistado desde el emblema Coren.
Apenas hubo cumplido los treinta y siete años de edad, ya contaba con el apoyo indiscutible de las seis mil familias gallegas propietarias de este imperio.
El de Castrelo de Miño ejerce cada segundo de su vida como tal. Nos citamos en Madrid, habíamos coincidido en el desayuno tempranero que ofrecía el Foro de Economía para honra y cuadrilátero de Anxo Quintana… Allí decidimos tener este reposado encuentro entre el periodista y el ingeniero industrial forjado en Vigo. Nos hemos propuesto tomar un café en su hotel preferido, donde Madrid se le convierte en su propia casa. Nos han preparado el salón Matahari, con regusto a misterio y pasión… A cada paso se nos vuelven los empleados del Palace y le saludan por el nombre con simpatía…
“Ando obligado a viajar siempre de aquí para allá. ¡Se agradece tanto que te traten con amistad y una sonrisa…! Confieso que estar fuera de casa no lo llevo nada bien…”
Nos hemos sentado en unos plácidos sillones de color verde. Sé que no está cómodo. Su timidez no le deja mostrarse inicialmente con tranquilidad y menos sabiendo que nuestra conversación verá la luz… Tamborilea con sus dedos sobre los brazos del sillón y, de vez en cuando, rasca ligeramente el terciopelo a medida que recibe las puntadas del periodista: “Conocí personalmente a tu padre, yo era muy joven...”
– La edad nos delata Beotas…
– Me atrapó poderosamente su mirada limpia, su sentido de la libertad, su actitud de gallego que jamás se avino a componendas, su trayectoria impecablemente coherente, su diálogo permanente… Te confieso que me llena de sentimiento el recuerdo de un hombre honesto, ejemplo y orgullo del galleguismo…
– Te lo agradezco y comparto al cien por cien esa visión, No creas que me nubla la pasión de hijo. Creo que es de justicia añadir que para mí es un privilegio y un acicate permanente tener un padre que lo dio todo por Galicia…
– Es la buena memoria…
– Sí, pero una memoria que trasciende a nuestra generación. Ese orgullo lo comparten también todos mis hijos por saberse nietos de un abuelo de sus características.
– ¿Cuándo dejaste de ser “el hijo de Franqueira” para convertirte en Franqueira…?
– Mi padre cayó enfermo en el 84. En marzo del 86 llegó el proceso de nuestra incorporación al Mercado Común… Fue en esa franja de tiempo cuando asumí con treinta y siete años la responsabilidad del grupo Coren.
– ¡Menudo bautismo de gracia…!
– Hombre… por si te vale el símil te diré que estábamos jugando la liga y, de pronto, nos encontramos con que nos tocaba pelear la copa de Europa… Eso ya era otra historia…
– ¿Cómo lo abordasteis?
– La adaptación a los hábitos de consumo de Europa requería una remodelación, un cambio de personas y un cambio de mentalidad.
– Casi sobre los dos filos de una navaja…
– No entiendo bien lo que quieres decir…
– El tener que explicarle a tu gente lo que era la batalla europea por una parte y, por la otra, explicarle a Europa lo que era el cooperativismo…
– Quien no es capaz de convencer a los suyos difícilmente será capaz de convencer a los demás… Pero la clave está en hacerlo sintiéndolo de verdad. En la vida no valen las imposturas… Es la verdad, el compromiso y la unión lo que sustenta el éxito.
– ¿Qué te decían tus paisanos cuando les explicabas entonces lo del Mercado Común Europeo?
– En muchos casos me decían: “pero mire: ¿el problema no será usted más que el Mercado Común…? Porque con su padre esto funcionó durante 25 años…”
– Había que echarle arrestos…
– Era normal, en aquel momento yo todavía no había demostrado nada.
– ¿Has sido profeta en tu tierra…?
– Lo ha sido Franqueira. Él nos lo enseñó a todos con su ejemplo.
– ¿Coren es tu vida…?
– Sin duda ni comparación alguna…
– ¿Satisfecho?
– Digamos que ilusionado como el primer día y viendo que el esfuerzo se ve compensado.
Mientras la sibilina fotógrafa se ve abocada a desplazarse por entre las sillas en busca del gesto descuidado, Gómez Franqueira dibuja un protocolo de comportamiento que serviría para cualquiera: tantea la fragilidad, prevé y se anticipa, estudia la genética de la fauna que tiene delante… Le pregunto si esa es la táctica que sigue ante alguien que opta a incorporarse a Coren:
“Siempre les digo que entran en una gran familia, que costó construirla prácticamente cincuenta años de esfuerzo constante, que tiene que convivir en ese proyecto y que cualquier idea que aporte o trabajo que haga, tendrá que ir siempre en la dirección de mantener esa unidad”
Manuel Gómez Franqueira es el ejemplo que los sabios del nuevo orden mundial necesitan para demostrar que la teoría de la “glocalidad” es un hecho incontestable. Me explico: es el ciudadano del mundo que mejor ha sabido demostrar, con su quehacer diario, cómo una empresa que compite en el mundo de la globalidad, no pierde su profunda identidad local. Ha construido el milagro del crecimiento más espectacular sin renunciar a su lenguaje llano de cooperativista de a pie. Ha sabido poner alas de innovación, crecimiento, expansión y rentabilidad al milagro que dibujó su padre. Lo ha hecho desde la emoción, el talento y la más exigente formación, con la sabia humildad del hombre que nunca abandonó un reto, que nunca renunció a sus raíces.
“Es lo que proyecta Coren en su grupo, que la producción, la industria, toda esa riqueza pueda quedarse en Galicia. Todo ello es perfectamente compatible con establecer las plataformas que requiere la globalización”
– Me han dicho quienes te conocen bien que tu palabra es la verdad desnuda sin estridencias, que tus gestos son los propios de la humildad… Pero me pregunto si nuestros dirigentes políticos serían capaces de ser elegidos por la mayoría cuantitativa…
– Yo no puedo hablar por los políticos sino por mí. Nosotros tenemos que dar cuenta ante miles de familias. Existe un factor de confianza y una entrega total. Como sabes, en la cooperativa hay que ganar dinero pero los recursos no se reparten entre los socios, sino que se destinan a una obra social importante”
– ¿Producir o vender?
– Lo difícil es vender, y vender bien. Vender mal es algo que lo hace cualquiera.
– ¿Se venden igual huevos que jamones?
– Cada línea de negocio, cada enfoque, cada producto y cada división tiene un trato distinto. Lo que tiene que aportar el empresario es la imaginación suficiente para buscar soluciones y no estar esperando a que le coman las circunstancias.
– Viene a cuento la pregunta porque en todas las culturas se consumen huevos pero, jamones…
– Es verdad. Pero en alimentación, a medida que se van borrando las fronteras, se va universalizando más el consumo…
– Pero Franqueira… Setecientos mil jamones al año son muchos jamones…
– ¿Tiene el jamón algún problema que no tenga el pescado crudo japonés que se consume en todo el mundo…?
– Que me da que Coren va a por el mercado de los Estados Unidos...
– Hemos homologado nuestros secaderos para Norteamérica, ha sido un proceso de tres años. Ya hemos logrado la certificación para exportar jamón allí.
– ¿Conseguiste tu reto?
– Los retos tienen que ser permanentes. El mayor riesgo hoy en día es no hacer nada. Hasta en los momentos de crisis se encuentran las oportunidades.
– Me refiero a si lograste que tu Ourense natal fuese eje vertebrador de la Galicia interior.
– Hicimos cooperativa, mercado y proyecto social y nos queda por hacer cada día algo más. Crecimos todos juntos con Galicia y por Galicia.
– ¿Qué es la envidia?
– La idea de envidia ha variado en los últimos veinte años. La evolución que ha ido teniendo España, y dentro de España Galicia, ha hecho que el fenómeno de la posible envidia hacia Coren se haya cambiado definitivamente hacia un entorno de simpatía.
– ¿Y pensar que ahora tus hijos son identificados como “los hijos de Franqueira”?
– Es un proceso natural… Los padres vamos educando de una forma lenta y natural, transmitimos los valores y las razones, sobre todo con el ejemplo. Eso no quiere decir que los hijos tengan que copiarnos.
– ¿Ni el pasado ha muerto, ni está el mañana en el ayer escrito…?
– Esa misma frase la dicen en mi pueblo aunque con otras palabras no tan acertadas.
– ¿Crees en la genética?
– Naturalmente que sí. En la vida te haces pero, sin duda, naces.
– Hablando de genética: Bien distintos que son tus tres hijos entre sí…
– Los hijos son como los dedos de la mano: Todos diferentes entre sí y cada uno con una habilidad distinta pero… Cualquiera que me corten me dolería igual... Créeme lo que te digo Beotas…
– ¿El consejo que más has repetido a los hijos?
– Que lo primero son los valores: la honradez, la ética… Y lo fundamental es el esfuerzo y la cultura del trabajo.
– ¿Para que vale una herencia?
– Las herencias no son para gastar, son para generar más.
– ¿Qué es un líder?
– El fruto de la confianza ganada con resultados y realidades.
– ¿La política tendrá que mirar hacia la empresa para volver a tener líderes?
– La ausencia de liderazgos es un fenómeno que requiere una reflexión profunda que está pendiente y hay que hacer. Quizá no existe tanta gente que, dispuesta a dar el salto a la política, asuma que en muchos casos es un salto al vacío…
– El futuro pasa por un indiscutible liderazgo…
– No olvidemos que el liderazgo depende de los buenos equipos. Eso es lo que se demostró en la transición.
– ¿Qué pecados te preocupan más?
– Lo importante es tener claro quiénes son las personas que están a tu lado y saber que no te van a fallar.
– ¿Te han fallado Franqueira?
– Ni con la mitad de los dedos de una mano podría contar a quienes me dieron sorpresas….
La conversación entra en este punto por los vericuetos de la emoción. Por un momento noto que a mi personaje le tiembla la voz cuando habla de la lealtad y el afecto…
– Me da la impresión de que eres un tipo emocional...
– Lo soy, eso no tiene nada de malo. No sé por qué en nuestra generación el hombre no podía llorar… era de blandengue emocionarse… a mí no me educaron en eso.
– Hay quien decide ponerse una coraza.
– Bueno, cada uno que haga lo que quiera…
– ¿Has llorado por tu padre?
– Es la expresión natural de un sentimiento normal.
– ¿Y por tus hijos?
– He llorado de emoción cuando han nacido, y de momento he tenido suerte de que no me han hecho llorar más.
– Anda que no has reído en tu vida…
– Tengo la cara marcada de las carcajadas.
– ¿Los chistes de gallegos te hacen gracia?
– Dependiendo de quien los cuente.
– ¿Qué es ser gallego?
– Es sentir tu tierra en cualquier momento y lugar. Es hacer lo posible, desde tu responsabilidad, para que Galicia crezca, mejore su bienestar y vaya ganado un puesto en España y a nivel internacional.
– ¿Para qué el castellano y para cuándo el gallego?
– En la empresa lo que hablo es gallego, creo que el gallego me acerca más a la gente.
– ¿Y cuando viajas por el mundo…?
– Bueno, entonces suelo hablar en castellano. Que se esfuercen también ellos en entenderme. Yo lo hice sin problema, por ejemplo, cuando estuve en Inglaterra y Holanda especializándome en producción avícola, porcina, vacuno e industrias agroalimentarias.
– ¿Aprendiste más viajando o estudiando?
– Aprendí gracias a la educación de mis padres, de mis cursos de formación en Estados Unidos, Holanda, Inglaterra, Bruselas, Italia… Aprendí en la universidade de Vigo, en la de Navarra. La vida es un viaje y un aprendizaje permanente.
– ¿Vamos a mejor o a peor…?
– Estamos en un momento en que sintonizamos una generación de gallegos, de empresas y la propia sociedad en un deseo común y colectivo que es hacer un cambio importante y que nuestra tierra deje de lamentarse.
– ¿Y a los paisanos que no les ha llegado el triunfo…?
– Les diría de una forma muy particular, sin demagogia ni sensiblería, que Coren está para apoyarles en todo lo que necesiten. De una forma más general, les diría que Galicia está yendo por un camino en el que en pocos años van a tener las oportunidades que les faltan hoy…
– ¿En qué crees a estas alturas?
– En el privilegio de tener una familia extraordinaria, una posición desde la que puedo hacer mucho bien a los demás… esos son valores en que creo.
– ¿Rezas?
– Rezo...
– ¿Por qué rezas?
– Por aquello que no está en mi mano.
– ¿Existe Dios?
– Si no existiese, el ser humano tendría que inventarlo.
– ¿Qué sería lo último que dirías en tu vida…?
– Mi epitafio…
– Cuéntamelo…
– Qué te voy a decir… eso nunca lo pensé… ¿por qué no me ayudas tú que te dedicas a escribir…? Venga, a ver que sale…
– Se me ocurre algo así como: “Aquí yace Gómez Franqueira, con un par de huevos…”
– Ese está bien… me lo quedo…
Con epitafio o sin epitafio, decir Franqueira es legacía, es decir sello incuestionable de trabajo, honradez, lealtad y triunfo… es la forma más precisa de ser gallego en el mundo.

MUY PERSONAL
¿Eres un buen jefe?

Que lo digan los empleados.
Tu hija me ha dicho que lo eres…
Bueno, es la hija… ya sabes…
¿Si un americano te comenta que no le gusta el jamón?
Le recomiendo que se deje de mirar el ombligo, que Galicia le puede sorprender.
¿Los ministros de economía explican bien lo de la cesta de la compra?
Estamos en unas circunstancias mundiales y particulares que requieren más esfuerzo por explicarlo.
Una película.
‘Esencia de Mujer…’
Dame un libro.
‘El Quijote’ y la autobiografía del ex presidente de General Electric.
Tu música…
Julio Iglesias con ‘Vuela alto’.
¿Y eso…?
Resume perfectamente la vida y sus circunstancias: Ni volar bajo ni creer que lo alcanzaste todo.

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