Lunes 20.04.2009
Hemeroteca web
|
RSS
¿Qué papel juega la masonería en la victoriana From Hell? ¿Cómo se llama el libidinoso gato de Robert Crumb? ¿Qué sangriento emperador asciende al trono de Murena? ¿Cuántos trágicos superhéroes viven un conflicto existencial en Watchmen? A todas esas preguntas y muchas más responde Manuel Rodríguez en un chasquido de dedos. Su trabajo es el sueño de los devoradores de novelas gráficas: propietario de Metrópolis Cómics en Ferrol. Pero también dibujó para editoriales de rol, organizó partidas nacionales de Warhammer, y se presentó a alcalde por Los Verdes.
A sus 35 años se atreve a bailar "una danza de apareamiento" con todo un ídolo generacional: Mazinger Z, aliado de la tremenda Afrodita. Y eso que se inició en los cómics con cándida inocencia: "Don Mickey, el Pato Donald, Mortadelo y Filemón, y todos los superhéroes". Compartía habitación y tebeos con su hermano gemelo. Incluyendo la literatura naïf de Enid Blynton y Los Cinco, o los novelones de Stephen King con su América profunda. "Nuestros padres potenciaron esa afición pero nuestros primos mayores nos pasaron al cómic adulto con Editorial Toutain y Zona 84". Buceando entre historietas de Carlos Jiménez o Richard Corben, Manuel se convirtió "en todo un coleccionista".
Aquel mundo fantástico le ofrecía "historias cortas y diferentes, relatos de terror en sólo 15 minutos, superhéroes que estaban de moda, el universo de la Marvel". Y Manuel también se adentró en nuevas esferas de la imaginación: "Juego al rol desde los 15 años y he ilustrado durante mucho tiempo, pero desde hace cuatro años dedico mi tiempo a Metrópolis Cómics". Cual gurú de la novela gráfica, define el cómic como "auténtica cultura en la que debo engancharme, con V de Vendetta, Maus y otras historias menos conocidas". En su ranquin de ventas, los compradores se decantan por "los autores clásicos como Alan Moore, el underground de La Cúpula, el cómic europeo de Norma... y sin olvidar a X-Men, Superman o Batman".
Sus manos dibujan pero también ejecutan cribas: "Porque hay mucha autoedición, como en los discos, y te encuentras con tomaduras de pelo, aunque sobre gustos no hay nada escrito". Por eso selecciona lo mejor "para una clientela fija que viene todos los meses, mezclada con caras nuevas que piden consejos". En los últimos años se ha desatado el bum del cine: "Con Batman, 300, fueron auténticos éxitos de ventas. Y para 2009 llega a las pantallas Watchmen, que en cómic se agotó".
No tira precisamente tomates contra las adaptaciones cinematográficas: "Quiero que me entretengan. Mis mejores versiones son Iron Man y Hulk, en V de Vendetta la lucha antisistema se quedó light y me chocó que vendiesen al protagonista como enamorado. Y la complejidad de la masonería en From Hell necesitaría al David Lynch de Mullholand Drive".
Afortunadamente, la mujer de Manuel también es forofa del cómic. Y tiene en casa a todo un jugador de rol: "Nos juntamos en el piso de un amigo, y nos ponemos en la piel de un detective, una prostituta o la directora de un colegio". Manuel echó los restos en "partidas de 24 horas, en vez de fundirte el dinero en copas te ríes con buenas historias, sobre todo cuando algunos se creen Robert de Niro". Y niega que el rol se quede en un juego de chicos: "Ahí están las chicas con las historias de vampiros"
