Viernes 05.02.2010
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| La vivienda de la parroquia viguesa de Beade en la que vivían habitualmente la víctima y su marido FOTO: Ana |
Ernesto y Marcos Mouzo Barros, marido y cuñado, respectivamente de la azafata viguesa María Elena Calzadilla Eugui, asesinada en diciembre de 2005 en un chalé de Aguieira, en Porto do Son, serán puestos hoy a disposición de Antonio Martínez Quintanar, titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Noia, que instruye el caso.
Los hermanos Mouzo Barros fueron detenidos durante las últimas horas en el marco de la denominada operación Nebra, un despliegue de la Guardia Civil enfocado a resolver un crimen que causó conmoción en toda Galicia, pero especialmente en Vigo, donde la víctima, madre de dos hijos, vecina de la parroquia de Beade y coordinadora de las azafatas de Iberia en Peinador, era muy conocida.
El primero en ser detenido fue Ernesto Mouzo Barros, de 40 años, intervención que se llevó a cabo el lunes pasado en el polígono industrial de As Gándaras, de O Porriño, donde desempeñaba su función desde hace años como jefe de producción de una empresa. La Guardia Civil registró tanto su vivienda como su centro de trabajo e intervino diversa documentación.
Sólo unas horas después fue arrestado su hermano y cuñado de la víctima, Marcos Mouzo Barros, un joven de 32 años, también vecino de la parroquia de Beade, que desempeña su labor profesional en la zona portuaria de Vigo. Los investigadores también lo relacionan con el crimen y registraron su casa, situada en las inmediaciones de la de su hermano y de la de su madre. Esta detención supuso una gran sorpresa para quienes conocen a Marcos Mouzo.
Aunque el juez instructor del caso decretó el secreto de sumario y el mutismo de la Guardia Civil es absoluto, como ya publicó este diario hace ahora un año y medio, los investigadores centraron su trabajo en los movimientos que llevaron a cabo las personas más cercanas a la víctima los días previos e inmediatamente posteriores al 5 de diciembre de 2005, fecha en la que se localizó el cadáver de esta viguesa.
La Guardia Civil sólo precisó, de momento, que Ernesto y Marcos Mouzo están detenidos por su presunta implicación en el crimen, aunque, según algunas fuentes, el primero fue arrestado como inductor del asesinato y el segundo por encubrir los hechos, extremos que no fueron confirmados oficialmente.
Una multa de tráfico en Vigo como coartada
Elena Calzadilla Eugui fue encontrada muerta la tarde del 5 de diciembre de 2005 en un chalé de Aguiera (expedientado) que utilizaba como segunda residencia y al que había acudido con la intención de recoger ropa de verano, pues tenía previsto viajar a las islas Canarias con su marido para disfrutar de unos días de asueto.
El cadáver fue localizado por su marido, quien, según su versión, decidió desplazarse hasta el lugar del hallazgo (proximidades de la entrada del chalé) tras preocuparse por la tardanza de su mujer en regresar al domicilio conyugal, situado en el número 4 del camiño de Morrohome, en Presas, una de las zonas de la parroquia viguesa de Beade.
Como ya publicó este diario, Ernesto Mouzo Barros, que ya tuvo que prestar declaración en varias ocasiones, sostiene que el 5 de diciembre fue multado por la Policía Local de Vigo más o menos a la misma hora en la que se supone que se produjo el asesinato de su mujer, una coartada que lo descartaría como autor material del crimen si se puede demostrar que era él quien conducía el vehículo.
Ernesto y Marcos Mouzo Barros pasaron las últimas horas retenidos en el cuartel de Lonzas, en A Coruña, hasta donde fueron trasladados tras ser detenidos en O Porriño y Vigo, respectivamente. Ambos prestarán hoy declaración ante el juez instructor del caso .
Un criminal discreto, muy frío y calculador
El autor de este crimen tuvo un comportamiento despiadado, frío y calculador, actuó de forma discreta y apenas dejó pistas; de hecho, y como ya publicó este periódico, más de un año después de cometerse el crimen (mayo de 2007), la Policía Judicial de la Guardia Civil se aferraba a una minúscula mancha de sangre, el único indicio que consideraba disponible, para relanzar la investigación.
Restos de sangre en una de las ventanas
Los restos de sangre fueron localizados en una ventana y, presuntamente, suponen el único error que cometió el asesino, considerado un profesional por su pericia en la ejecución limpia del crimen. Los restos recogidos fueron sometidos a un análisis cuyos resultados no se desvelaron, aunque los especialistas nunca descartaron que se tratara de una pista falsa.
El rostro desfigurado debido a los golpes
Los investigadores destacaron desde un principio que el asesino se había ensañado con su víctima, circunstancia que inducía a descartar el robo como móvil del crimen. María Elena Calzadilla fue golpeada repetidamente en la cabeza, incluso cuando yacía en el suelo, con un objeto contundente que no se encontró. El criminal desfiguró el rostro de su víctima.
Un cumpleaños dos días antes de morir
La víctima era una mujer apreciada por la mayoría de sus vecinos y compañeros de trabajo en el aeropuerto vigués de Peinador, que le organizaron una fiesta con motivo de su 40 cumpleaños sólo dos días antes de que perdiera la vida. Aunque las detenciones causaron conmoción, ya se sabía que las investigaciones se centraban en su entono más próximo .