Jueves 16.04.2009
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No es para estar satisfechos. Aunque al final se haya conseguido evitar el descalabro, lo cierto es que Galicia pierde con respecto a la situación anterior, salvo que consideremos que hasta ahora estábamos suprafinanciados. A partir del próximo año nuestra porción de tarta disminuirá del 7 al 6 por ciento, con el agravante futuro de que el nuevo sistema penaliza las variables gallegas de ponderación. Algunas, como la emigración se obvian y otras, como la dispersión, se valoran en cuantía insuficiente. O sea, que cada año disminuirán nuestros recursos mientras este sistema se mantenga.
Probablemente la opción de abstenerse sea la menos mala. La más razonable dada la correlación de fuerzas que se decía antes. La única posible para no causar daños mayores. El presidente Feijóo la calificó de "rexeitamento intelixente". Creo que más bien se encontró con una oferta, a lo don Vito Corleone, tan buena que no pudo rechazar.
No ayudó tampoco la actitud de los socialistas gallegos en esta última fase de la negociación. Antepusieron los intereses de su partido a los de Galicia. Quizás no sea exactamente así, pero parece que lo único que pretenden es desacreditar al presidente. Aún ahora siguen empeñados en que no se superen los 620 millones. Al contrario del comportamiento del BNG o del PP en comunidades socialistas, que presionan para que sus respectivas autonomías reciban más, el PSOE gallego se llevaría un disgusto.
En cualquier caso, el nuevo modelo supone un retroceso general. Es el comienzo del fin de la España solidaria que consagra, o consagraba, nuestra Constitución.
