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la otra crisis

Mimoun: viaje frustrado de un marroquí a las tierras gallegas

Le prometieron un buen contrato y lo echaron cuando sufrió un accidente en el trabajo patricia hermida• ferrol

09.12.2008 
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Mimoun Mhamedi, con 30 años sabe bien lo que es vivir al día

En plena frontera con Argelia y convertida en un importante nudo ferroviario, la ciudad marroquí de Oujda ha sufrido al menos en cuatro ocasiones las invasiones de los franceses. Dinastías árabes y bereberes se enfrentaron desde mediados del siglo XIX a las tropas galas. Sus moradores se dedican al cultivo del vino o el tabaco, a la explotación del manganeso o el carbón. Pero cada vez hay menos trabajo y más necesidades, y muchos recurren a la emigración. Entre ellos, Mimoun Mhamedi: el joven de 30 años que protagoniza nuestra historia.

Al igual que otros chicos de Marruecos, lo dejó todo ante la promesa de un Edén en el Primer Mundo. "En el año 2006 me llegó la oferta de un buen contrato en España, a través de un convenio entre este país y Marruecos", recuerda Mimoun. Entonces ganaba sobre 300 ó 250 euros mensuales en su tierra natal, "dedicándome a la construcción, y lo suficiente para el nivel de vida marroquí". Pero la empresa española le proponía unas condiciones inmejorables, y él llegó a tierras gallegas el 29 de noviembre de 2006.

Jauja duró solo un año: lo suficiente para que Mimoun sufriese un accidente laboral y la empresa decidiese despedirlo. "Cuando trabajaba en una obra de Ferrolterra, me caí por una escalera del edificio y me rompí la muñeca", afirma. Se sube la manga de la cazadora y enseña una larga cicatriz que le recorre el brazo. Ocurrió el 14 de diciembre de 2007. "Pasé cinco meses en rehabilitación y me operaron en dos ocasiones, pero la empresa decidió echarme después del accidente y el 31 de enero me enteré de que me quedaba sin trabajo", rememora.

De nada sirvieron los esfuerzos de integración del joven, "con dificultades sobre todo en el idioma". Supo entonces que en la rúbrica del contrato "me obligaron a firmar la baja voluntaria sin saberlo". Es decir: "En caso de accidente, ya me iba de la empresa". Se enteró de que ya no tenía contrato a través de la Seguridad Social: "Había dejado a mi familia, mi trabajo y mi vivienda, para sufrir todo esto".

Mientras le duró el empleo, "cobraba 800 euros al mes por trabajar 10 horas diarias, incluyendo sábados y festivos". Y el chaparrón le cae en plena época de crisis: "A los extranjeros ya nos resulta imposible encontrar empleo, vamos de mal en peor".

LA VIDA EN OBRAS

Sin nada

Mimoun cobraba la baja médica hasta el 9 de septiembre, 750 euros al mes. Ha tomado medidas para resolver su situación y afirma que "los empresarios nos tratan peor por el idioma y la cultura".

Hipoteca

Tiene una hipoteca de 6.000 euros para reformar la casa familiar de Marruecos, que finaliza en julio de 2010. Le queda un mes de paro. "Tuve mala suerte, estoy asfixiado y sin nada, el banco me llama siempre para pagar".

Piso patera

En la zona de Ferrol se ha encontrado con pisos patera. Sale adelante "con ayuda de los amigos, no pago el piso". Comparte vivienda con otros tres marroquíes, y solo uno tiene trabajo.

Comida

"No me llega ni para comer, me muevo por todos los lados pero no hay trabajo". Mimou cuenta con un amigo peruano que le ayuda con humor: "Puedes lanzarte a las migas de las palomas, cuando te ríes te alimentas mucho más" .