Sábado 20.03.2010
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| Los acusados, segundo por la izquierda y cuarta, escoltados por guardiaciviles, ayer en el juicio FOTO: TVG |
La crisis de la pareja sentenció a los niños, que eran una carga, y derivó en tragedia. El 24 de septiembre de 2006, Aharon, de dos años de edad y con sólo 8,2 kilos de peso, ingresó totalmente desnutrido, deshidratado y caquéctico en el centro de salud de Ponteareas. Aunque los facultativos intentaron reanimarlo, nada pudieron hacer por su vida. Había sido trasladado al centro por su madre, Felisa Bienzobas, de 24 años de edad, que se había dado cuenta de que el niño había dejado de respirar porque dormía con ella. Felisa llevaba consigo a su otra hija, Rebeca, de tres años, también desnutrida, deshidratada y caquéctica, que fue trasladada a la unidad de cuidados intensivos de un hospital de Vigo donde logró recuperarse.
Ayer, Felisa y su compañero de entonces y padre de ambos menores, José Antonio Cabadas, de 29 años, se sentaron en el banquillo de la Audiencia de Pontevedra. La Fiscalía los acusa de sendos delitos de homicidio, por los que pide una pena de 14 años de prisión para cada uno, y otros dos delitos en grado de tentativa, con penas de 9 años.
Felisa Bienzobas reconoció ayer, a preguntas de su abogado, que su compañero le había dicho en alguna ocasión que los niños eran una carga y que no debieran de haberlos tenido.
La acusada se sometió a toda la batería de preguntas de la Fiscalía y de los abogados, mientras que José Antonio Cabadas se acogió al derecho de no responder a los interrogatorios.
Según el relato de Felisa, las cosas empezaron a ir mal para la pareja a raíz del nacimiento del segundo hijo. Hasta entonces, José Antonio le daba "parte del dinero" que ganaba, "suficiente" para alimentar a todos, indicó.
Pero la crisis se agudizó cuando él perdió su trabajo en una cantera de Fornelos de Montes, donde ganaba 1.200 euros al mes. Pese a ser despedido, bajo la sospecha de haber sustraído material, el dueño de la cantera les siguió cediendo de forma gratuita la casa en la que vivían en Ponteareas, por la que tampoco pagaban ni luz, ni agua.
Desde entonces, José Antonio se ganaba la vida en diversos trabajos, fuera de la localidad, incluido el de jornalero, que le suponían alrededor de 50 euros por día de labor. Pero, pasaba temporadas muy largas fuera del domicilio. "Nos traía comida. Dinero ya no", remarcó la acusada, que apostilló que ella veía a los niños "mal", mientras que él le decía que "estaba loca".
Ante la falta de medios recurrió a buscar alimentos en "los contenedores" y "huertos". "Si encontraba algo", básicamente "fruta o patatas", se la daba a los menores. Si no encontraba nada, sólo les facilitaba agua, que era lo mismo que tomaba ella, aunque los médicos no reconocieron en ella desnutrición. "Siempre fui gorda", se defendió.
Según manifestó, la "semana antes" de la muerte de Aharon, José Antonio, entonces jornalero en Verín, acudió al domicilio para dejarles bocadillos para varios días y yogures. La familia de José Antonio también había llamado varias veces a su puerta en los últimos meses para interesarse por la situación. Sin embargo, Felisa nunca abrió. "Me amenazaba con que si abría le haría daño al niño. No lo quería", indicó. Para intentar salir de la situación acudió al inicio de la crisis a los servicios sociales, pero no pasó más allá de pedir información para separarse.
Retraso mental leve La psicóloga del Sergas Rosa Pérez mantuvo que Felisa Bienzobas padece retraso mental leve. En su opinión, es incapaz de mantener una conducta acorde con los valores sociales. Este tipo de personas puede tener hijos, reconoció, pero "precisan apoyo familiar y social". La especialista no se pronunció sobre si la acusada era consciente de que su comportamiento podía derivar en la muerte del menor.
Continúa el viernes El juicio se celebra en la sección cuarta de la Audiencia de Pontevedra, que preside el magistrado Antonio Berengua. El juicio se interrumpe hoy y las sesiones proseguirán a lo largo de la mañana del viernes.
Tres meses con casi nula alimentación
Los médicos forenses Belén Pérez y Fernando Rodríguez, que hicieron la autopsia a Aharon, subrayaron que padecía una "desnutrición severa". Es decir, que el niño sufrió un "largo período" de "varios meses de evolución" en los que recibió muy poca alimentación, básicamente hidratos de carbono y líquidos. "Ni siquiera se puede asegurar que en las últimas tres semanas haya tomado hidratos de carbono", aseveró Belén Pérez. En todo caso, insistió en que la situación en la que se encontraba el niño a la hora del fallecimiento no era causa de las últimas semanas, sino de los "dos o tres meses" anteriores, incluso "más". La forense apuntó asimismo que el cadáver presentaba "atrofia muscular", un hecho que hacía imposible que el pequeño "pudiera moverse".
Los pediatras que atendieron a Rebeca, la otra hija, indicaron que presentaba también una "malnutrición importante" por "ingesta alimentaria insuficiente durante varios meses", si bien se mantenía de pie.
Montones de basura en la vivienda
El agente de la Policía Judicial de Tui encargado de la inspección ocular de la vivienda en la que vivían los pequeños destacó la "suciedad y basura acumulada" en la casa. Restos de latas de conserva, abundantes cajetillas de tabaco consumidas y pañales usados amontonados describen la escena.
¿Gastaba el dinero en tragaperras?
El jefe de la Policía Judicial de Tui indicó que en algunas entrevistas hubo personas que apuntaron que José Antonio Cabadas no entregaba ningún dinero a su mujer porque lo gastaba en tragaperras. "Nosotros no encontramos ningún bar" que le confirmase este detalle, afirmó.
Piezas de bicicletas y de ciclomotores
El jefe de la Policía Judicial de Tui manifestó que en el bajo de la casa también apareció material informático, piezas de ciclomotores y de bicicletas y una placa de matrícula. El agente apuntó que alguna de ellas pudiera estar relacionada con algún robo con fuerza denunciado en la localidad.
Ni paro ni ayuda social alguna
Otro agente de la Policía Judicial de Tui (comparecieron dos y el jefe) aseguró que, pese a que José Antonio Cabadas tenía trabajos menos estables desde que había perdido el empleo en la cantera, no le consta que hubiera pedido nunca el subsidio por el desempleo ni ayuda social alguna.