Lunes 20.04.2009
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| Los marineros aprovecharon la jornada de paro obligado por el mal estado del mar para reparar las redes. En la imagen, un grupo de pescadores de Laxe FOTO: Ramón Busto |
Olas de más de siete metros y vientos de fuerza ocho azotaron ayer las costas de A Coruña y Lugo obligando a las flotas de dichas provincias a permanecer amarradas a puerto, mientras que en Pontevedra salieron a faenar sólo una parte de las embarcaciones.
En la Costa da Morte, el paro en el sector pesquero fue generalizado, y únicamente a primeras horas de la mañana se hicieron a la mar cuatro embarcaciones de Fisterra, que faenaron en el interior de la ría. En Malpica, Laxe, Muxía, Camariñas, Corcubión y Lira (Carnota) los barcos permanecieron amarrados a puerto, y las lonjas estuvieron cerradas. La jornada fue aprovechada por los pescadores para reparar sus redes y aparejos.
En Muros y Noia únicamente salieron a faenar los barcos de marisqueo en el interior de la ría, mientras que en Camelle (Camariñas), sólo trabajaron los percebeiros por tierra.
En el norte de la provincia de A Coruña y en Lugo las condiciones todavía fueron más adversas. Desde la Cofradía de Cariño aseguraron que en la zona se registró un "temporal terrible", mientras que los pósitos lucenses de Viveiro y Burela aseguraron que las adversas condiciones impidieron hacerse a la mar a todo tipo de embarcaciones, incluidas las dedicadas al arrastre y al cerco.
Una jornada de parálisis en los puertos que volverá a repetirse hoy, ya que las previsiones meteorológicas anuncian incluso un empeoramiento del estado del mar. Así, se espera que las olas puedan alcanzar entre nueve y diez metros.
Además de afectar al sector pesquero, el fuerte temporal también hizo que varios buques mercantes buscasen refugio en el interior de las rías, como en la de Corcubión, donde ayer por la tarde permanecían fondeados frente a la costa de Fisterra cinco mercantes, así como el remolcador de Salvamento, Don Inda.
Los efectos del fuerte oleaje también se dejaron sentir en algunos puntos en tierra. En Muxía, las olas volvieron a anegar ayer por la tarde, coincidiendo con la pleamar, la popular Praza do Coído que, durante la tragedia del Prestige, quedó también cubierta por el negro chapapote. En Camelle (Camariñas), las olas sobrepasaron desde el mediodía el dique de abrigo. J. M. Ramos
