Sábado 20.03.2010
| Actualizado 16.43
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| Casa de la discordia en Vilarchán, en el municipio pontevedrés de Ponte Caldelas FOTO: ANA |
"No somos racistas, pero aquí no queremos gitanos". Hace años que venimos escuchando a los vecinos de O Vao (Poio) que su problema no es la etnia, sino la actividad ilegal que estos desarrollan en el poblado que ocupan: la venta de droga, que tantos dolores de cabeza ocasiona a los que viven en el entorno.
La oposición sistemática de esos vecinos de Poio hace que ahora sean los de Vilarchán (Ponte Caldelas) lo que se opongan a que una familia de etnia gitana adquiera una vivienda en esa localidad.
En una multitudinaria asamblea celebrada en la robleda, los vecinos del lugar acordaron adquirir la vivienda donde vive Paquí, por 241.000 euros. Temen que si los gitanos adquieren la casa se acabe la tranquilidad en la zona y su carballeira, y el lugar en donde hoy juegan los niños se convierta pronto en un gran centro de venta de droga.
"Queremos seguir viviendo tranquilos", dijo Vicente Vaqueiro, mientras el resto de los vecinos proponen a la Comunidad de Aguas de Vilarchán la adquisición del inmueble mediante una hipoteca a 35 años, lo que supondría a cada vecino un desembolso mensual de 16 euros para pagar el crédito.
Ayer, en toda la parroquia de Tourón, a donde pertenece Vilarchán, todos los vecinos centraban sus conversaciones en la venta de la casa, aseverando que su seguridad podría cambiar mucho si el matrimonio de gitanos adquiere el inmueble.
Mientras esto sucedía en Vilarchán, en O Vao se calificaba la postura de aquellos como de un acto de egoísmo porque "nosotros llevamos muchos años aguantando".
Los vecinos de Poio creen que si los habitantes del poblado gitano se distribuyen por varios ayuntamientos todo sería más llevadero. "Pero, é que nós temos 200 vivindo ahí dende hai moitos anos; e iso é moi triste", manifestó una representante de las 24 familias que tienen sus casas próximas al poblado.
"É xente humana coma nós, pero hai que repartilos por tódolos sitios, por donde queiran", pide Peregrina Peón, al igual que los otros afectados en Poio.

"O rechazo do Vao é producto deses veciños"
- ¿Hai solución para O Vao?
- Estamos pendentes de firmar coa Xunta o convenio para a erradicación do chabolismo, e de atopar pisos de aluguer para realoxar durante 2 anos os ocupantes das chabolas. Si nese tempo os informes dos lugares donde vaian a vivir son favorables, as familias poderan acceder a un piso social abonando unha cantidad simbólica, o 20%.
- ¿Esas futuras vivendas construiríanse no solo onde hoxe están as chabolas?
- Así é. Hai que recalificar o solo de industrial a residencial para ser urbanizable eliminando tódalas chabolas e poder construir 42 vivendas.
- ¿Qué opinión lle merecen os vecinos de Vilarchán?
- A situación de rechazo do Vao é consecuencia da vida que levan os seus habitantes. Non é a primera que xorde en Galicia .
Cobrar dos mil euros de señal por la venta
La casa de Vilarchán es de un matrimonio que se casó y vivió en Alemania, donde todavía residen sus dos hijos mayores. La obra comenzó hace años y, en 2004, el matrimonio se instaló allí con su hija menor. La pareja se separó, y es el marido, natural del lugar, el que vende la casa. Parece que éste pudo haber cobrado ya 2.000 euros de señal de la familia gitana.
La adquisición del suelo por 120.000 €
El Concello de Poio y la Consellería de Vivenda proponen a los gitanos de O Vao la adquisición de los terrenos donde se asientan sus chabolas legales por 120.000 euros con el objeto de poder construir viviendas sociales que en un futuro podrían adquirir ellos mismos por el importe del 20% de su coste. Dentro de unos días el Concello procederá al derribo de nueve chabolas ilegales .