Martes 17.06.2008
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Los niños menores de seis años de edad en situación de desamparo "nunca" deberían ir a un centro de acogida, puesto que a esa edad necesitan establecer vínculos familiares "próximos" y porque sus figuras de referencia son los roles paternos. De otro modo, en el centro sentirían a los educadores como "personas extrañas" y "se desubicarían" al no poder señalar un padre y una madre. En una entrevista concedida a Europa Press, el presidente de la Asociación de Pedagogos de Galicia (Apega), José Manuel Suárez Sandomingo, defendió que en la siguiente fase de edad, entre los seis y los 12 años, los niños inician sus relaciones con otros niños y personas mayores, es decir, ven el mundo "más en conjunto", por lo que ya estarían en disposición de acudir a un centro. No obstante, abogó por que sean acogidos por una familia "porque vincula más que un profesional, que va a estar más atento a posibles problemas que a la afectividad".
Sin embargo, en mayores de 12 años desaconsejó su acogimiento debido a que, en la etapa preadolescente, los adultos "ya no son figuras de referencia, sino que lo es la gente de su edad". Además, recordó, "quieren salir, tener sus amigos y ven a los mayores como gente que impone normas, por lo que se ven muy coartados en una casa". De este modo, en un centro estarán mejor controlados y "no bajo una situación tan estricta como la familiar", con profesionales que conocen todos los casos y todos los modos educativos.
Vía poco recurrida
Tras el congreso sobre acogimiento que tuvo lugar en Santiago, Suárez Sandomingo explicó la diferencia entre esta vía y la adopción, sus características y problemas, las reivindicaciones laborales que corresponden a los pedagogos en este ámbito y también reclamó nuevos modos de acogimiento que en Galicia todavía no son posibles. Así, matizó que el acogimiento es una situación temporal en la que una familia "acoge" a un niño hasta los 18 años, el momento en que decide independizarse o volver con su familia; mientras que en la adopción, el niño se considera un miembro más de la unidad familiar.
En clave gallega, refirió que la mayoría de los niños que se encuentran en situación de desamparo son acogidos por otros miembros de su familia, situación que se cuadriplica frente al acogimiento externo. De este total, que "muchas veces lo hace porque le da un poco de vergüenza no acoger a un familiar", Suárez Sandomingo apuntó que un 85 por ciento se corresponde con los abuelos o la familia materna, frente a un 15 por ciento de los casos en los que la paterna es la que se hace cargo.
Profesionales
La Xunta "tiene mucho por desarrollar en cuanto a acogimiento", dice el profesional, que reclama que se tenga en cuenta el papel de los pedagogos en la educación de los menores .
