Lunes 20.04.2009
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
| Jacobo Piñeiro Rial, juzgado como presunto autor del doble crimen de la calle Oporto de Vigo FOTO: M.G. |
Miedo a ser violado y asesinado. Con estas dos justificaciones se enfrentó ayer el joven Jacobo Piñeiro Rial tanto al jurado popular que debe decidir si es el autor del doble asesinato de Isaac Pérez Treviño, de 27 años, y de Julio Anderson, de nacionalidad brasileña, ocurrido en la céntrica calle Oporto de Vigo el 13 de julio de 2006, como a la madre del vigués presente en todo momento en la sala. Marta Pérez escuchó entre lágrimas como el presunto autor de la muerte de su hijo llegó a afirmar que este "se clavó" mortalmente el cuchillo al intentar agredirle y después de librarse de un primer ataque de su compañero sentimental al negarse a mantener relaciones sexuales con ambos.
Con semblante impasible, Jacobo Piñeiro, que a medio interrogatorio del fiscal decidió contestar solamente las preguntas de su abogada, explicó que 24 horas del encuentro con su víctima Isaac Pérez había iniciado el consumo ininterrumpido de alcohol y cocaína, sin detenerse a comer ni a dormir. Señaló que a las ocho de la mañana del 13 de julio accedió a la discoteca Strong de Vigo, donde asegura haber consumido dos gramos de cocaína, además de una copa de alcohol cada hora y media hasta las nueve de la noche en que se fue a casa de Isaac porque este le invitó a participar en una fiesta organizada por Julio Anderson. Reconoció que en la vivienda de sus víctimas consumió otro gramo de cocaína, negando haber mantenido relaciones sexuales con el anfitrión y que al darse cuenta de que Isaac y Julio eran pareja, ya que le dijeron que se iban a casar, se retiró a otra habitación. A partir de ahí narró que Julio apareció desnudo en su habitación animándolo a mantener relaciones con la pareja y que al negarse el joven de origen brasileño, volvió a la habitación armado con un cuchillo de cocina en tono amenazante. Tras asegurar que en ese momento "pensé que me quería matar", relató su "impulso" de coger el cuchillo de su agresor para defenderse. "Julio se me echó encima entonces le empujé para atrás y le clavé el cuchillo". A partir de ahí se negó a responder al fiscal y a explicar el enfrentamiento con Isaac Pérez; las cuchilladas que propinó a cada una de sus víctimas; si degolló a uno después de muerto; si antes de quemarlos se cercioró de que estaban muertos; o si al encender la espita de gas antes de abandonar la casa, sobre las 9.30 de la mañana, quería borrar todas sus huellas.
. delegvigo@elcorreogallego.es
Las 35 cuchilladas que recibió Isaac Pérez y las 22 de Julio Anderson, todas en vida y en medio del desangramiento que les provocó una agonía durante más de cinco minutos, sumado al hecho de que ambos fueron incinerados sin que el presunto autor se parara a comprobar que estaban muertos, son los argumentos en los que el fiscal y la acusación particular sustentan que se trató de un "asesinato cruel, brutal e inhumano, con violencia gratuita y ensañamiento". Ambos rechazan la "legítima defensa" esgrimida por la defensa de Piñeiro.
La defensa también aseguró que el acusado, aturdido por la cantidad de drogas ingeridas de forma continua durante cuarenta y ocho horas años, actuó "fuera de sí" y en "legítima defensa por el miedo insuperable a ser asesinado y violado". Espera la declaración de "inculpabilidad" porque, además de estar drogado y borracho, posee una inteligencia límite. "No fue al piso a matar sino a seguir drogándose. Aseguró que no planeó las dos muertes .
Negación
Miguel Acuña, amigo de la infancia con quien Jacobo Piñeiro mantuvo más de un encuentro sexual, a pesar de que este aseguró ayer no conocerle, relató que horas después del doble asesinato le confesó en su casa de Cangas que él era el autor. "Se derrumbó. Sabía lo que había hecho y me dijo que había jodido su vida porque no vería crecer a su hijo" .
