Domingo 12.02.2012
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| El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, visitó ayer la capilla ardiente en el obispado de Lugo FOTO: Pepe Álvarez/El Progreso |
A las 03.15 horas de la madrugada de ayer, martes, en el hospital Polusa de la capital lucense, falleció fray José Gómez González, obispo de Lugo en los últimos 27 años, debido a una parada cardiorrespiratoria.
La capilla ardiente del obispo emérito y administrador parroquial de la diócesis quedó instalada ayer, desde las 16.00 horas, en la sede del obispado lucense, en la plaza de Santa María. Permanecerá abierta hasta mañana jueves, día 10, en el que se oficiará el funeral de exequias en la catedral de la ciudad.
Los restos mortales de fray José Gómez, que falleció a los 75 años tras una larga enfermedad cancerígena, serán velados en el obispado lucense y sepultados, probablemente, en la capilla de San Froilán, dedicada al patrón de la diócesis y restaurada durante su episcopado, y donde el finado pidió ser enterrado. La capilla ardiente podrá visitarse hoy entre las 10.00 y las 22.00 horas; mientras que mañana, jueves, podrá hacerse entre las 9.00 y 11.00 horas. El mismo jueves, día 10, a las 11.30 horas está prevista la conducción de los restos mortales de fray José Gómez a la catedral de Lugo, donde a partir de las 12.00 horas se celebrará el funeral, presidido por el cardenal de Sevilla, monseñor Carlos Amigo Vallejo, que estará acompañado por el resto de obispos de las diócesis gallegas y del nuevo obispo electo de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco.
La diócesis de Lugo destacó ayer, en un comunicado de prensa, al que fue obispo de Lugo como un hombre "querido, respetado, valorado como pastor y padre". "Ha sido un ejemplo para seguir y un testimonio vivo para imitar", subrayó.
Los últimos días en el hospital, donde permaneció acompañado de su familia y de sacerdotes de la diócesis, "transcurrieron con mucha paz interior y con un silencio meditativo". "No sólo sufrió la agonía física del cuerpo, sino también, como Cristo en Getsemaní, la agonía de la inteligencia. Consciente de todo lo que ocurría a su alrededor, sobrellevó, con sabiduría franciscana, todo el largo proceso de su enfermedad desde julio del año 2006. Descanse en paz", añadió el comunicado.
Fiel servidor
En declaraciones recientes, fray José Gómez confesó que quería ser recordado como "un fiel servidor de todos" y como "alguien que siempre ha sabido estar cerca de aquellos que le necesitaban".
El prelado lucense, muy querido y apreciado entre los fieles lucenses por su gran corazón y por estar siempre junto a los más desfavorecidos, había presentado su renuncia, semanas atrás, al frente del episcopado lucense por razones de edad y también por la enfermedad que padecía.
Este monje franciscano, "un lalinense insigne", tal como lo definió ayer el alcalde de la capital del Deza, José Crespo, había sido objeto, en los últimos días, de entrañables homenajes de reconocimiento a su persona y a su labor en la capital lucense.
Entre ellos, el más emotivo, fue el pasado 22 de diciembre, día en el que numerosos lugueses le rindieron un homenaje popular, sin convocatorias oficiales, ante el palacio episcopal, donde leyeron un manifiesto e interpretaron varias piezas musicales.
El Ayuntamiento decretó luto oficial
El Ayuntamiento de Lugo decretó ayer tres días de luto oficial tras el fallecimiento del ex obispo de la ciudad, José Gómez González. En una declaración institucional, el Ayuntamiento subrayó su "profundo pésame" por la muerte del religioso, un franciscano humilde y bondadoso. "Hoy es un día triste para todos, creyentes y no creyentes", señaló el Ayuntamiento, destacando la figura de fray José como "bueno y amable, entregado sin condicionantes a su trabajo" .
