Miércoles 10.12.2008
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Luis González Mendoza, 83 años, y Marisa Pérez Garrido, de 76, son un matrimonio jubilado que vive en Monforte con José, de 88 años, el hermano de Luis, que dejó el pueblo para no estar solo.
– ¿Cómo se lleva lo de vivir solo?
– Nosotros, de momento, bien. Pese a los años –entre mi mujer, mi hermano y yo sumamos casi dos siglos y medio–, hacemos vida normal. Aunque tenemos nuestros achaques propios de la edad, nada serio gracias a Dios, nos valemos por nosotros y no tenemos mayores problemas para hacer las actividades diarias de una casa, aunque, eso sí, contamos con la ayuda de una chica, pagada por nosotros, que viene a hacer tareas de limpieza.
– ¿En qué ocupan el tiempo?
– En hacer las tareas habituales de cualquier hogar. Ir a la plaza, cocinar... Nuestra mayor distracción es la televisión, ya que ahora no salimos mucho. Con los años ya no estamos para fiestas. Damos algún paseo en el coche y también solemos ir de vez en cuando a Veiga, una aldea de Puebla de Brollón, para ver como está la casa de mi hermano, José, que estaba solo en el pueblo y ahora vive con nosotros y nos hacemos compañía. También suelo ir al café a pasar algún rato, a charlar con los amigos del barrio.
– ¿Sabe de muchos casos como el de su hermano José?
– En las aldeas de por aquí cada vez hay menos gente y, al paso que vamos, en pocos años, se quedarán vacías. Solo queda gente mayor, los jóvenes se marchan porque no tienen perspectivas de futuro y deben ganarse la vida en otros lugares.
– ¿Echan algo de menos?
– Desde luego. Nos gustaría que nuestra hija y nuestra nieta vivieran aquí, con nosotros, pero ella tiene su vida y su trabajo en Santiago. Suele venir con frecuencia, los fines de semana, y siempre es una alegría. Mi hermano José echa de menos la vida en el campo, el trabajo en la huerta, el criar animales, pero al estar soltero y con esa edad, no queda más remedio que dejarlo. Cuando no se puede, no se puede.
– Y la comida ¿hay que hacer régimen?
– Por ahora comemos de todo, con poca sal, y sin hacer excesos. En mi caso, como mejor que cuando tenía 30 años y sin problema alguno de estómago.