Lunes 20.04.2009
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Como las piezas de un rompecabezas lanzadas al aire... y recogidas aleatoriamente según caen sobre nuestra cabeza. Así se forma cada cuatro años la corporación municipal ferrolana: una auténtica lección de política dadá. Combinación explosiva de izquierdas, derechas, nacionalistas y centro: la decisión de una sociedad tan compleja como concienciada ideológicamente. Cada mandato se convierte en una caja de sorpresas. Y el actual alcalde socialista Vicente Irisarri se enfrenta a su personal gran ola enfrentada por todo surfista: un Gobierno en minoría, precipitado desde que la alianza con IU se rompió a los 16 meses de vida.
Para poder aprobar hoy los presupuestos municipales, cifrados en 60,54 millones de euros, las izquierdas ferrolanas han hecho borrón y cuenta nueva sobre sus diferencias del pasado. Los resultados electorales de las autonómicas, con el castigo del tándem Touriño-Quintana y la invisibilidad de Izquierda Unida, fuerzan de nuevo un giro de tuerca en el Ayuntamiento de Ferrol. Irisarri y Yolanda Díaz, como portavoz de IU, escribieron un renovado enlace económico sobre las cenizas de su divorcio. BNG también apoya a los socialistas con las cuentas municipales, consciente de que en la ciudad naval sólo sobreviven los que pactan.
Porque todos los ojos se posan sobre el PP. Empezando por los del propio Irisarri, desplazado por su propia decisión a un Gobierno de 9 concejales frente a 16 de la oposición. Durante la grave crisis entre PSOE e IU, los populares ni siquiera tuvieron que acelerar el juego. Forzaron su estrategia opositora durante las elecciones autonómicas, sobre todo contra piezas fuertes como Beatriz Sestayo. Pero una vez tomado el Gobierno de Galicia, los populares ferrolanos frenan la máquina. A enemigo que huye, puente de plata. Y el PP permanece a la expectativa: ¿tropezará Irisarri con la gran ola o la superará con éxito?
. phermida@elcorreogallego.es
"Quiero la mayoría absoluta"
Nacido en Vigo pero de corazón ferrolano, Irisarri quiere aplicar en la urbe departamental el modelo en minoría de Zapatero. Pero en su última rueda de prensa, no tuvo miedo en expresar su gran deseo: "Me gustaría tener la mayoría absoluta en el próximo mandato, para poder ejercer nuestros proyectos". Incluso aventuró que "si se celebrasen ahora elecciones, volveríamos a ganar y tendríamos más concejales".
Pero en Ferrol de nada sirve una mayoría relativa, y la absoluta brilla por su ausencia desde hace lustros. Otra barrera: cada cuatro años cambia el color político de Ferrol. Salta de izquierdas a derechas y viceversa, y siempre en bipartito .
El futuro incierto del barrio de Recimil
"A Xunta terá en conta a decisión do Concello sobre Recimil". Feijóo llegó en viaje institucional con tres panes y un pastel envenenado. Panes: dos proyectos urbanísticos y apoyo a Astano. Tarta amarga: ambigüedad con Recimil. El PSOE quiere rehabilitarlo, pero el PP siempre deseó tirarlo y reconstruirlo.
A la espera del primer polígono
Ferrol todavía no es una ciudad poligonera. Tendría que robarle terreno a Narón para contar con un parque empresarial. La esperanza se deposita en Leixa. "Si Feijóo cumple su palabra, antes de fin de año tendremos las máquinas en ese primer polígono ferrolano", espera Irisarri.
Un puerto que llegó a la pata coja
Año y medio operó el puerto exterior sin accesos viarios. Ahora aún espera el proyecto del ferrocarril. Caneliñas sigue como uno de los rompecabezas para el PSOE. Lo último: Pérez Torres renuncia a su terminal por la crisis y los atrasos en los accesos.
Laberinto de obras en las dos plazas
En los dos años que quedan hasta las municipales, Irisarri también tendrá que sortear el toro urbanístico. La reforma de las plazas de España y Armas coincidirán en el tiempo, con doble presencia de máquinas en el centro por un futuro peatonal .
