Lunes 22.03.2010
| Actualizado 11.43
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| Edificios de Ferrol Vello, mostrando las bajantes y las chimeneas realizadas en fibrocemento FOTO: Kiko Delgado |
Los obreros del metal se encontraron con su peor enemigo en los astilleros: oculto cuando eran aprendices, asomándose durante el esplendor naval, a cara descubierta en las prejubilaciones. El amianto devora el cuerpo humano durante una latencia de veinte años. Y uno de cada tres casos no se relaciona con la exposición laboral. La radiografía del urbanismo gallego saca a la luz el veneno: el amianto aparece en la mayor parte de los edificios construidos hasta los 80. Y aún no se ha eliminado.
En 2002 entraba en vigor la prohibición de fabricar, comercializar e instalar productos con amianto en España. Pero según denuncia la Asociación Gallega de Víctimas del Amianto (Agavida), "en los almacenes aún queda mucha uralita a la que se le da salida". El material contaminante, muchas veces en forma de fibrocemento, todavía relumbra en tejados, canalización de aguas, tuberías al aire, falsos techos, pavimentos, pinturas... El listado lanzado por el presidente de Agavida, Cristóbal Carneiro, resulta mareante. Y lo peor: las administraciones gallegas carecen de un censo de edificios afectados y tampoco controlan los desamiantados.
Solo entidades vecinales o sindicatos realizan inspecciones exhaustivas, "como Caranza en Ferrol y la CIG en Ourense". Cataluña sí contabilizó sus focos negros: 19.000 inmuebles afectados y 100.000 metros cuadrados de falsos techos. Una exposición muy prolongada en poco tiempo puede derivar en mesotelioma, y la manipulación constante durante años puede causar engrosamiento pleural, fibrosis pulmonar y asbestosis. Ya se registran casos de mecánicos de coches u obreros de la construcción enfermos en Galicia. "Como un albañil de 34 años al que le quitaron un pulmón", añade Carneiro. Fallan los protocolos: los restos de desamiantado finalizan muchas veces en vertederos ilegales. Y los vecinos "reciclan" las uralitas en perreras y bodegas.
. phermida@elcorreogallego.es
Obreros sin buzo ni mascarilla
En un edificio frente a Navantia-Ferrol, se retiraron 1.800 metros cuadrados de uralita "con obreros sin mascarilla, con el buzo atado a la cintura". El Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral "considera que la propia obra es responsable del control, y hay técnicos municipales que deben velar por el cumplimiento", indica Carneiro. Para un desamiantado, la empresa debe inscribirse en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto).
Contará con una cabina específica para desvestirse, ducharse e incluso eliminar las fibras contaminantes del agua. El amianto debe aislarse con plástico, evitando que se filtre al exterior entre el polvo .
Fragatas cargadas de mortabilidad
·· "Si hacen un museo con la fragata Asturias, que le quiten todo el amianto", sentencia Cristóbal Carneiro. Las auxiliares cargan "el amianto en bolsas, lo depositan en la cubierta y lo hunden con las fragatas en el fondo del mar". Modelo a seguir: Francia, con un plan de control y protección de la población.
Responsabilidad de las administraciones
·· Proliferan los edificios afectados en Ferrol Vello, los vertederos ilegales en las zonas rurales de Ferrol y Narón. El Instituto Galego de Seguridade e Hixiene tiene capacidad para cumplir los protocolos de desamiantado, "pero no se entera de muchas obras y el control recae en los vecinos".
Cuando el mal llega a la población civil
·· Los vecinos de las factorías productoras han figurado como víctimas potenciales. Una fábrica de fibrocemento en el Vallés Occidental contaminó a la comarca entre 1907 y 1997. Las mujeres de los astilleros de Ferrol sacudían y lavaban los buzos de amianto.
Chapuza: repintado del fibrocemento
·· Según Agavida, "en vez de retirar las uralitas, muchos las pintan con una pistola a presión para eliminar el moho". Edificios de los 60 en Galicia se demuelen sin protección. Y operarios de empresas de agua que cortan las tuberías se exponen al peligro .