Lunes 20.04.2009
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| Carmen y Miseno con su pequeña Sara, en la cocina de su casa en la pequeña aldea de Domiz |
En los tiempos que corren en el rural gallego, donde la regresión demográfica y el envejecimiento poblacional avanzan a paso de gigante, el nacimiento de un pequeño es todo un acontecimiento. Y ese feliz acontecimiento acaba de suceder en la pequeña aldea de Domiz, perteneciente a la parroquia de Salcedo, en el municipio lucense de Pobra de Brollón.
La cigüeña, ave símbolo de la natalidad, volvió a hacer un alto en este olvidado núcleo, en el que tan solo había tres vecinos. Ahora, con la llegada de Sara, que así se llama la pequeña recién nacida, ya son cuatro los parroquianos. Y es que en Domiz no se registraba un natalicio desde hace medio siglo.
Miseno Camino y Carmen Pol son los felices padres que han traído al mundo a Sara, a vivir en un pequeño paraíso verde "de tranquilidad y libertad", tal como ellos definen a Domiz. Esta joven pareja, pese a que él trabaja en el Ayuntamiento de Brollón y ella en Monforte, asegura convencida que no cambian "esta vida en el campo por la de la ciudad por nada, mucho nos tendrían que cambiar las cosas para irnos de aquí".
Miseno y Carmen son unos firmes defensores de la vida en el rural y se la recomiendan a todo aquel que busque la tranquilidad. Es más, Miseno no duda en asegurar que, en un caso como el suyo, "vivir en el campo no es ni duro, ni aburrido, al contrario hay trabajo para hacer el que se quiera". "Nosotros tenemos unas ovejas, gallinas y trabajamos la huerta para autoconsumo, que ya nos ocupa una buena parte de tiempo", añade Carmen.
Ambos creen que el rural aunque ahora está abandonado "tiene futuro". Miseno afirma "el mundo es redondo y da muchas vueltas y la gente volverá al campo, de hecho ya hay muchas personas que están retornando", sentencia. Los dos confían en que su pequeña Sara, de mayor, se quede a vivir en Domiz y siga su ejemplo.
. delegmonfrte@elcorreogallego.es
Una pareja que va contra corriente
Mientras la mayoría de los jóvenes abandonan el campo por las ciudades, donde la calidad de vida y las expectativas de futuro son, en teoría, mejores, Miseno y Carmen van contra esa corriente migratoria que está convirtiendo gran parte del rural gallego en un desierto demográfico, en el que los únicos que se quedan son los mayores.
De hecho, en Galicia hay ya más de 1.300 núcleos sin habitantes, son los pueblos fantasma, y casi la mitad de ellos están en la provincia de Lugo. Moriz, de no ser por esta joven pareja, que lleva cinco años aquí asentada, muy pronto formaría parte de esa lista negra. Reconocen que si tuviesen que vivir del trabajo en el campo "la cosa sería muy difícil, tal y como está hoy el agro".
Pese a todo, Miseno y Carmen, que nacieron y se criaron en el rural, en O Courel ella y en el pueblo de Tudriz, en Brollón, él, defienden los valores de la vida en el campo, la relación estrecha entre los vecinos y la ayuda mútua, algo que escasea en las ciudades. Es una forma de vida que, según dicen, "queremos transmitir a nuestra hija".
El primer nacimiento del concello este año
·· Sara Camino Pol además de ser el primer pequeño de Domiz en 50 años, ha sido también el primer nacimiento registrado en el Ayuntamiento de Pobra do Brollón en este año, en el que los índices de natalidad están bajo mínimos.
De una decena de familias a solo dos
·· En Domiz, allá por los años 60, habitaban una decena de familias que sumaban una treintena de vecinos. Poco a poco la docena de casas de piedra del núcleo se fue vaciando y hoy tan solo viven Ermitas, una viuda, y la joven pareja.
