Lunes 22.03.2010
| Actualizado 01.24
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| Sor Asunción con el sacerdote Antón Negro controlando las viandas que sirven en el comedor |
El Tercer Mundo lo tenemos a la vuelta de la esquina, en muchas de las calles por las que paseamos a diario. Son los colectivos desfavorecidos y en los tiempos de crisis que corren hay más de los que pensamos. En una ciudad como Lugo, con una población cercana a las cien mil almas, alrededor de 24.000 tienen la etiqueta de pobres, en diferentes grados, de acuerdo con los datos que maneja Cáritas. Los comedores para personas de escasos recursos e indigentes son un buen termómetro para medir los niveles de necesidad de una ciudad.
Uno de los que funciona en Lugo, en unos locales anejos al Seminario Mayor y cedidos por el obispado, es el de San Froilán. Está gestionado por Cáritas y la Vicaría Pastoral, a través de la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
En este servicio solidario, con seis años de vida, se sirven a diario una media de setenta menús a personas de escasos recursos. El comedor abre sus puertas cada día a las 12.30 horas y al poco comienzan a llegar los comensales, a los que espera un plato caliente para llenar el estómago.
Sor Asunción, la religiosa que está al frente desde su apertura, una mujer de carácter y dinámica, asegura que "el menú, de dos platos, postre, pan y agua, varía todos los días y solamente se sirve un poco de vino las fiestas señaladas". Añade que los usuarios "en general son todos agradecidos" y reconoce con preocupación que en los últimos meses, además de los habituales, empiezan a venir familias de clase baja a las que no les llega su presupuesto para acabar el mes.
Son los nuevos pobres salidos de la crisis que nos toca vivir en los tiempos que corren.
. delegmonforte@elcorreogallego.es
Año 2007
A lo largo del pasado año, el comedor San Froilán, que gestiona Cáritas de Lugo, repartió un total de 20.000 comidas calientes, cifra similar a la del ejercicio anterior.
Personal
Dos religiosas de las Hijas de la Caridad, una cocinera contratada y algo más de una veintena de voluntarios hacen posible que este servicio solidario funcione en Lugo.
A domicilio
El servicio que ofrecen, gracias a los voluntarios, también distribuye comidas a domicilio a aquellas personas necesitadas que, por diferentes circunstancias, no pueden desplazarse hasta las dependencias del comedor .
Diferentes niveles de pobreza
Cáritas estima que el 22% de la población de la provincia de Lugo es pobre, en diferentes grados. Hay precariedad social, debida a reveses puntuales; pobreza moderada, con el cobro de una pequeña pensión; grave, cuando varias personas viven de un salario reducido; y pobreza extrema, cuando se carece de recursos mínimos.
Perfil del usuario del comedor
Acuden habitualmente a este comedor solidario desde jóvenes de veinticinco años a mayores de sesenta. Además de españoles, cada vez hacen uso del servicio más inmigrantes, sobre todo del Este de Europa y de Suda- mérica. Africanos son los que menos van. Ahora se suman familias lucenses de recursos limitados que no llegan a fin de mes.
Los que no se ven, los de verdad
Desde Cáritas aseguran que hay mucha gente con grandes dificultades económicas, malviviendo y que llevan su pena en soledad, sin atreverse a pedir ayuda. Los verdaderos pobres son aquellos que no se ven, los que no conoce la gente, aseguran desde la entidad diocesana lucense .