Lunes 20.04.2009
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Paul Newman esconde sus cartas, enciende un cigarro y gana una mano con un póquer de jotas. Es una de las escenas más famosas de El golpe. Tras verla, Mai le pidió a su padre que le enseñase a jugar. "Tenía seis años y fue mi padre el que me lo recordó, yo no me acuerdo", se ríe. La anécdota encaja en la vida de esta coruñesa afincada en Vigo que en 2007 se convirtió en la primera mujer en ganar el campeonato de España de póquer. Ahora vive de las cartas. Es jugadora profesional.
A Mai, diminutivo de María, la afición le viene de familia. "Mi bisabuelo ya jugaba a una modalidad del póquer. Iba al mercado con una vaca y no se sabía si venía con una o con diez", dice. Su padre, Juan, el alcalde de Miño, les inoculó esta pasión a su hermano, también dedicado profesionalmente al póquer, y a ella. "Empecé jugando on-line y hace un par de años gané un torneo en vivo en Madrid, donde llamé la atención de Everest –la web que la patrocina– y me ficharon", dice a media mañana con cara de sueño. "Mi horario es un poco diferente", reconoce. Muchas noches juega en Internet para entrenarse.
Mai empezó a destacar por su juego agresivo y por su condición de mujer. Tuvo que elegir y lo tuvo claro. "Este tren pasa una vez en la vida", comenta. Sus socios se ocupan de su agencia de publicidad en Mos.
Estereotipos
Charlar con ella significa derribar estereotipos. El humo, el vicio y los milagros, para las películas. El póquer es estadística. Cuando la mano reparte, su cabeza comienza a analizar las probabilidades de que su oponente tenga una jugada mejor. "Si el póquer dependiese sólo de tener buenas cartas no tendría mérito", dice.
Existen leyes inviolables para un jugador serio, como respetar siempre la banca propia, es decir, no jugar por encima de tus posibilidades. Sin embargo, cuando se alcanza un nivel profesional un elemento más se cruza en el camino: la intuición. Para vigilar el lenguaje corporal se cubre con gafas, aunque advierte: "No tomaría una decisión porque un tipo tuviese un tembleque".
¿Y cuándo hay que echarse un farol? "Si quieres ser un buen jugador tienes que farolear. Pero antes de empezar a hacerlo, te tendría un año jugando sin ninguno", indica.
Pero apostar sin tener una jugada buena y ganar siendo capaz de amedrentar al rival también requiere su técnica, debes ir preparándolo a fuego lento. Ella lo hace a menudo. "Suelo farolear bastante y me he llevado muchas manos gracias a eso", reconoce.
¿Dinero fácil?
Más difícil es conocer cuánto se ha embolsado gracias al póquer. Se niega a contestar. La firma que la patrocina le paga los viajes y los gastos para acudir a los torneos, cuya inscripción ronda los 5.000 euros, aunque los de mayor nivel superan los 10.000. Una vez que pierdes esa cantidad de puntos, estás eliminado. Ella juega un mínimo de un torneo al mes y estos días se encuentra en Ámsterdam participando en uno. Las Vegas, por cierto, le encanta.
En estas citas luce la publicidad de Everest y cede parte de los premios. El mes pasado ganó 14.000 dólares al quedar tercera del segundo Women’s World Open y con el campeonato de España, 28.000.
Estas cifras atraen rápidamente a neófitos en busca de dinero fácil y rápido. Algunos han dado un pelotazo en partidas en la red y con 2.000 euros en el bolsillo se han creído que se harían millonarios. A Mai le desagradan quienes llegan así al póquer. "Lo mejor es empezar como un hobby, puedes jugar todo el día en Internet por un euro o incluso por nada", insiste. Luego precisa de disciplina y método. Como el ajedrez, que muchos cambian por la baraja francesa. "Esto es un juego de decisiones que hay que tomar lo más rápido posible", acota.
Por eso le gusta el Texas Holden, una modalidad en que hay cartas descubiertas en la mesa válidas para todos los jugadores. "Tienes más información y el juego resulta más equilibrado. Además juegas más con el miedo del resto", sonríe.
