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El pueblo más verde de España

La Fundación Biodiversidad premia San Sadurniño como municipio más ecológico// Los vecinos usan placas solares, tienen una inmensa huerta con frutales autóctonos y se dedican al compostaje // Ahorro del 60% en agua caliente

PATRICIA HERMIDA   | 21.03.2011 
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Kiko Delgado
Ignacio Fernández y Manuel Varela enseñan los jardines del pazo da Marquesa, recuperados para el pueblo
FOTO: Kiko Delgado

El ratón de ciudad sueña con convertirse en ratón de campo. Sobre todo si puede sustituir el mundanal ruido por el locus amoenus de San Sadurniño. Bomberos, escultores y empresarios optan por asentarse a orillas de los ríos Castro y Xubia. El enganche verde también ha seducido a la Fundación Biodiversidad, que convierte a este municipio de Ferrolterra en el más ecológico de España. En la guía 35 Ideas para conservar la biodiversidad de su municipio, San Sadurniño destaca por sus huertas de frutales autóctonos, sus jardines botánicos y el auge de cooperativas con afán medioambiental. Incluso sus vecinos empiezan a autoabastecerse de energía con placas solares. Atención urbanitas: la ciudad ha muerto, ¡larga vida al campo!

La Fundación Biodiversidad agradece "la producción ecológica del municipio: no tiene propiedades rústicas propias pero buscó parcelas privadas y logró un acuerdo para el asentamiento de la cooperativa de consumo ecológico A Xoaniña". La administración local también cedió una finca a la Asociación Galega de Froita Autóctona do Eume, donde se plantaron 250 variedades de frutales en peligro de desaparición: "Cereixas negras do San Cristovo, ameixas collón de frade negro, pexegos Maniños, peras rabudas de cedo, mazás coiro de sapo". Semejantes golosinas de nombres escatológicos buscarán su multiplicación por el pueblo, como en el milagro de los panes y los peces. La huerta tiene una finalidad divulgativa y también productiva, los vecinos usarán el vivero para realizar injertos en sus propias fincas. Cien personas ya han participado en cursos de poda. "E nos supermercados non atopas estas mazás e ameixas", recalca Ignacio Fernández, agente de desarrollo local y redactor del proyecto premiado.

Según el alcalde de San Sadurniño, Secundino García Casal (BNG), "a Fundación recoñece as nosa boas prácticas e xa temos un proxecto europeo con municipios de Italia, Alemania e Suecia". Entre la huerta autóctona y el río Grande de Xubia se alza el Arboreto: un jardín botánico dedicado a la protección y cultivo de especies leñosas. Como indica el Ayuntamiento, "aquí podemos atopar unha carballeira, un souto, un teixedal, un bosque de ribeira, un faial, un sobreiral e unha fraga". En la ribera se alza una escultura de Carlos García, un pensativo caminante trazado a golpe de motosierra. Junto a las sendas frutales, a partir de abril burbujearán las colmenas. Según Manuel Varela, primer teniente de alcalde, "terán unha función didáctica, utilidade para os apicultores e mesmo unha lóxica ambiental, xa que as abellas son imprescindibles para a polinización, coa producción de froitos e o rendemento das colleitas...ademáis, en Galicia estamos sufrindo a desaparición dos enxames".

Este pueblo de 3.119 habitantes conserva los muros y fachadas antiguas para el refugio de la fauna, promueve la gestión racional del monte con acuerdos entre los propietarios, celebra ferias de plantaciones con demostraciones de cocinas solares y reparte unidades de compostaje entre los vecinos. Llama la atención el masivo uso de la energía solar a domicilio. El colegio tiene en funcionamiento placas fotovoltaicas y vende la energía a Fenosa, con placas térmicas consigue agua caliente. El sistema se lleva ahora a instalaciones deportivas y locales sociales. Y los vecinos usan desde hace tiempo placas solares para el agua caliente, con un 60% de ahorro en consumo y gracias a descuentos del 20% propiciados por la administración. Muchas de las iniciativas se han impulsado gracias a los presupuestos participativos y el Consello Municipal de Participación Cidadá, "os primeiros regulamentados de Galicia e en marcha dende 2008".

Última parada medioambiental en los jardines del Pazo da Marquesa, aristócrata que cuando falleció en 1953 todavía era dueña de buena parte del municipio (casas de labradores incluidas). Tanto estas zonas verdes como los edificios del marquesado pertenecen ahora al Ayuntamiento, que cuenta con 500.000 euros de los Presupuestos Generales del Estado y 150.000 de la Diputación Provincial para su rehabilitación. Junto al palacete del siglo XIX se ha recuperado un jardín botánico, por donde correteó de niño el rey Alfonso XIII como ahijado de la marquesa. Ahora pasean por él los propios vecinos, tras más de 100 años cerrado al público. Hasta allí se acercan antiguos trabajadores de la marquesa. Como un recogepelotas al que la aristócrata exigía que "usase un guante para entregarle las pelotas de tenis". Quizás para evitar la peligrosa mezcla de clases. Cosas de los antiguos potentados.

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