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la polémica que no cesa

Quo vadis, ecuestre Franco?

Izquierda Unida propone ahora fundir la estatua-caballo de Ferrol y reconvertirla en monumento a los represaliados // Siete toneladas de bronce que el general no quiso inaugurar “por su fealdad”

PATRICIA HERMIDA • FERROL  | 03.09.2009 
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Kiko Delgado
¿Ser o no ser estatua ecuestre? Franco meditando en el Arsenal
FOTO: Kiko Delgado

Cuando Franco se encontró por primera vez con la estatua que le regalaba Ferrol, su pequeño y frío estómago se revolvió entre calambres. Tan "fea y desmesurada" le pareció su representación en bronce que se negó a inaugurarla. Pese a su disgusto narcisista, el gigante ecuestre de seis metros de alto y siete toneladas de peso cabalgó durante 35 años sobre la plaza de España. La noche en la que un bipartito de izquierdas desmontó a Franco de su pedestal, un concejal del PP murmuró dolido: "Lo sacan enjaulado como a un ladrón de gallinas". Siete años después de aquella jornada histórica, regresa la polémica: IU quiere fundir la estatua y reconvertirla en monumento a los represaliados.

Porque el galope de Franco ha continuado desde verano de 2002, aunque con mayor privacidad en el Patio de Poniente de Herrerías en el Arsenal Militar. Bien visible para los trabajadores de los astilleros, los visitantes del Centro Cultural de la Armada o los militares. Los ediles de Izquierda Unida, en la oposición desde hace casi un año, desean "la retirada definitiva del Caudillo, con el reconocimiento de los que sufrieron bajo su mandato". Y proponen que se fundan de nuevo las siete toneladas para crear un monolito-homenaje "a las víctimas del franquismo".

La propuesta se relaciona con la moción plenaria que presenta IU para el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. El debate sobre el caballo no se incluye en el texto definitivo. Aunque sí se contemplan otras medidas: eliminar los últimos símbolos de la dictadura que pululan por los espacios públicos. Como los nombres de generales franquistas que bautizan las calles del Arsenal Militar. Desde el almirante Francisco Moreno o Carrero Blanco, hasta el almirante Biedma y un desconocido soldado Lois que luchó contra los republicanos. Edificios del Ministerio de Defensa cuentan todavía con escudos pre democráticos. Sólo basta pasear por el cuartel Sánchez Aguilera o la Escuela de Máquinas. La portavoz ferrolana de IU, Yolanda Díaz, se pregunta por qué la ministra Carme Chacón mantiene toda esa simbología, "despois de pasearse polo Arsenal". E insiste en que "todos eses nomes e escudos nos recordan ós tempos máis terribles".

También en una plaza pública como la de Amboage pervive una Cruz a los Caídos del bando nacional. Pero por la ciudad se ha extendido como un reguero de pólvora la nueva polémica del caballo. Muchos ya pedían ayer su fundición para llaveritos o todo tipo de merchandising. Quizás no recuerdan el concurso de ideas convocado justo antes de su retirada de la plaza de España. Las tres iniciativas más votadas entonces daban para chanzas varias. Primera: trasladar la estatua hasta la plaza de Armas en perpetua polémica. Segunda y premonitoria: fundirla como monumento a los represaliados. Tercera: convertirla en pasacalles ante la casa de Fraga. Otros soñaron con broncíneos muñecos de futbolines. Y los más Far West con un toro mecánico que daba mucho miedito.

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