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Restos fecales en el 90% de los bancos de marisco

Radiografía de las rías Sólo el 9,6 % de la superficie de las zonas de producción está limpia // El resto necesita pasar por la depuradora

NATALIA SEQUEIRO SANTIAGO   | 15.04.2010 
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Ramón Escuredo
Julián González, de Mariscos Abella, con la documentación de las denuncias en la ría de O Burgo
FOTO: Ramón Escuredo

Al pie de la ría do Burgo, Julián González contempla los 10.300 metros cuadrados de superficie marina que en la época de sus bisabuelos y abuelos conformaban un productivo parque de marisco. En los buenos tiempos, del fondo fangoso se extraían hasta 70.000 kilos anuales de almeja fina, la de mejor calidad y mayor valor en los mercados. Pero desde hace 4 años, el heredero de la antaño próspera empresa familiar Mariscos Abella, tiene que trabajar por cuenta ajena en el puerto de A Coruña. La contaminación le ha obligado a cerrar el negocio. En toda Galicia más del 90% de la superficie de las zonas de marisqueo está afectada por las aguas fecales que llegan a las rías desde los hogares, a menudo sin que medie ningún proceso de purificación. La presencia de la peligrosa bacteria Escherichia coli (E. coli) obliga en la mayor parte de las zonas -las catalogadas con la letra B, que ocupan el 86% de la superficie total- a someter al marisco a un intenso proceso de depuración antes de que pueda llegar al plato. Según los datos de la Xunta, sólo un 9,6% de las aguas están lo suficientemente limpias, (zona A) para que almejas, berberechos, ostras o navajas puedan comercializarse directamente.

Las zonas C, que se extienden en un 4,2% de la superficie total de los bancos, son las que presentan un peor estado. Es el caso de la Ría de O Burgo, donde está ubicado el parque de mariscos Abella, pero también el de la práctica totalidad de la ría de Ferrol, la zona de Placeres en la de Pontevedra o la parte interna de la ría de Corcubión, entre otras (ver gráfico). Desde 2006, año en que la Xunta se vió obligada a establecer el sistema de clasificación para cumplir con la normativa de la Unión Europea, el marisco que se encuentra en zona C debe de ser recogido y reinstalado en un banco limpio (A) durante al menos dos meses.

Pero Julián González asegura que en O Burgo no se cumplen las exigencias de la directiva europea. "La Consellería do Mar permite a los mariscadores llevar las almejas a una zona B, en O Parrote y eso es ilegal. Lo he denunciado a Sanidade, pero no tengo ninguna respuesta", explica. González ha perdido la cuenta de las denuncias que ha puesto desde que en 2006 se vió obligado a cesar su actividad. "Los primeros años ponía 1 ó 2 por semana", asegura. Cada vez que aparecerían espumas en la ría llamaba al Seprona. En 2008 llegó a la Comisión Europea, que actualmente tiene abierta una investigación sobre la contaminación en la ría coruñesa.

González se siente agraviado con respecto a los mariscadores. A raíz de las sonoras protestas de los pósitos de la ría de Ferrol, en 2006 la Administración autonómica ideó un sistema de compensaciones por el cese de la actividad a las cofradías. Desde entonces, la Xunta se ha gastado unos 54 millones de eurospara pagarles por realizar trabajos de regeneración. Pero los parques de mariscos, que son empresas privadas, se quedan fuera del reparto.

Desde la Federación Galega de Confrarías de Pescadores se defienden las ayudas, aunque con matices. "No es mucho lo que invierte, si se compara con el dinero que recibe para montar una piscifactoría. Con poco dinero se pueden hacer muchas cosas", explica el presidente de la Federación, Benito González Sineiro. Aún así cree que a "la gente no se la puede acostumbrar a cobrar sin trabajar" y exige la limpieza de las aguas.

Regeneración. En Cambados, la cofradía que dirige González Sineiro acaba de adquirir un barco para los trabajos de regeneración. Con él rastrearán los fondos para remover el terreno y después añadir arena. Habitualmente la construcción de puertos modifica las corrientes y acaba con la aportación natural de arena al mar. Los mariscadores también tienen que comprar semilla y hacerla crecer en el laboratorio para después reimplantar las crías de almeja u otros bilvalbos en el mar. El representante de las confradías asegura que los trabajos dan resultado. "Las mariscadoras de Cambados ganaban una media anual de unos 3.000-4.000 euros. Ahora alcanzan los 12.000-16.000", explica.

"Las rías son un patrimonio de todos, con las aguas saneadas aumentaría la productividad y se incrementarían los puestos de trabajo que dependen del mar", indica González Sineiro. En los últimos 30 años el número de familias gallegas que perciben ingresos gracias a las rías ha ido en caída libre. En los 80 más de 2.000 personas se dedicaban al marisqueo en O Burgo. Actualmente quedan unos 160. La contaminación afecta de un doble modo a los mariscadores. Bajan los precios y acaba con numerosas zonas antes fértiles. Los 10.300 metros de superficie marina de Mariscos Abella, pasaron de producir 70.000 kilos al año a sólo 3.000, poco antes de su cierre. "La mitad hacia arriba del parque cada vez era más improductivo", explica Julián González. Las cifras de las ventas de bilvalvos de las lonjas de las rías de Ferrol y A Coruña no pueden ser más esclarecedoras. En el año 1997, según los datos del portal de la Xunta, www.pescadegalicia.com, se subastaron 853.879 kilos. En 2009 fueron sólo 181.339.

En Mariscos Abella no tienen excesiva confianza en que las cosas mejores en el futuro. El negocio depende de una concesión del Estado de la superficie de dominio público marítimo terrestre que ocupa el parque. Caducará en 2017. "¿Qué si va estar la ría saneada para esa fecha? No, no lo veo posible", se resigna su propietario, Julián González.

nsequeiro@elcorreogallego.es 

EL SECTOR EN CIFRAS

12

Ayudas. 12 millones de euros para compensar a los mariscadores de las cofradías de Baiona, Miño, A Coruña, Pontevedra, Lourizá, Raxó, Ferrol, Barallobre, Mugardos, Pontedeume y Corcubión por el cese de actividad.

54

Millones de euros. 2006 y contando con este año, la Xunta ha aportado esta cantidad en ayudas a los mariscadores. Se les paga para que realicen trabajos de regeneración de las rías a los que recogían la producción en las denominadas zonas C, las más contaminadas. Empezaron a cobrar los de Ferrol tras protagonizar airadas protestas.

46.534

Personas trabajan en la pesca, marisqueo,  congelado, conserva y comercialización en Galicia, según los datos de la Xunta para el 2007

172,248

Millones de kilos de pescados y mariscos se subastaron durante ese año en las diferentes lonjas gallegas. Se generó un valor económico superior a 463 millones.

160

Mariscadores en O Burgo. En los años 80, más de 2.000 personas salían a mariscar a la coruñesa ría do Burgo. El deterioro de la zona ha acabado con la mayoría de ellos. En la actualidad tan sólo quedan unos 160. “¿Qué empresa da trabajo a tanta gente?”, se pregunta Julián González propietario de Mariscos Abella, un parque cerrado por culpa de las aguas fecales sin depurar.

LAS FRASES

Benito González Sineiro, presidente de la Federación Galega de Confrarías

"Las rías son un patrimonio de todos, con las aguas saneadas serían más productivas y darían trabajo"

Covadonga Salgado, directora del instituto INTECMAR

"Hay que priorizar las obras de saneamiento en las zonas C, que son las más contaminadas"