Miércoles 22.04.2009
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| Francisco Gude, director del albergue Rural Alvarella muestra las placas solares térmicas que sirven para calentar el agua que necesitan en el edificio FOTO: Kiko Delgado |
Las viviendas tendrán que afrontar en los próximos años una revolución pendiente. A partir de 2019 la Unión Europea estudia obligar a todos los edificios de nueva construcción a ser autosuficientes energéticamente y reducir a cero las emisiones de gases contaminantes. Con los cambios en la directiva 2002/91/CE se pretende que los hogares se sumen a la lucha para paliar los efectos del cambio climático, ya que el 32% del dióxido de carbono que se emite a la atmósfera se genera para satisfacer las necesidades de las viviendas.
Pero ¿es posible empezar ya a construir casas que no dependan de empresas para obtener su energía? La arquitecta gallega Susana Rodríguez cree que de momento son "inviables económicamente" por el elevado desembolso necesario para instalar las renovables. Aún así, Rodríguez confía en que el desarrollo que están experimentando estas tecnologías podrá abaratar los costes en el futuro.
"Hoy en día es viable", difiere Paula Vidal, responsable del proyecto As Corcerizas de la asociación ecologista Amigos da Terra. Situado en plena sierra de San Mamede (Ourense), As Corcerizas es un centro de educación ambiental compuesto por un albergue de 40 plazas, un comedor y un aulario con capacidad para 80 personas. El centro es totalmente autónomo y desde hace varios años no pagan ni un euro por tener electricidad, calefacción o agua caliente.
Las lámparas, cocina y electrodomésticos funcionan gracias a 32 paneles solares fotovoltaicos, un pequeño molino eólico y una turbina microhidráulica. Para la calefacción y el agua caliente utilizan una caldera de biomasa y placas solares térmicas. Por ley están obligados a contar con un generador de gasolina por si algo falla, pero Paula Vidal asegura que "no se usa nunca". "Es fundamental diversificar y tener varias fuentes de energía", subraya.
Sobre los costes, Vildal reconoce que "es una inversión importante" aunque Amigos da Terra consiguió sacar el proyecto adelante tramitando subvenciones del Inega. "Paga la pena no depender de ninguna empresa que nos suministre la energía", asegura. Para la responsable de As Corcerizas la autosuficiencia energética podría estar mucho más extendida. "En las aldeas, los vecinos podrían comprar entre todos pequeños molinos y en las ciudades hay que pensar un nuevo diseño".
Además de la generación, en As Corcerizas se buscó que los edificios necesiten el mínimo de energía posible. Para lograrlo se recurrió a la arquitectura bioclimática. Este fue el método constructivo elegido también para el albergue rural Alvarella, situado en Monfero, a un paso de las Fragas do Eume. En la fachada sur se sitúan los ventanales y las puertas acristaladas para aprovechar las horas de sol. "El tejado tiene un voladizo y está calculado para que en verano dé sombra y no se caliente demasiado y en invierno la inclinación permite la entrada del sol", explica Jorge Gude, director de Alvarella. En la cara norte no hay ventanas, pero sí un sistema de ventilación natural. La casa ha sido construida, además, con materiales naturales como piedra, madera, termoarcilla o linóleo.
En Alvarella también apuestan por las energías renovables, pero no logran ser autosuficientes. El albergue cuenta con 50 placas solares térmicas que de marzo a octubre logran calentar toda el agua necesaria, pero en los meses de invierno necesitan un complemento. Además el alumbrado exterior de la finca se consigue gracias a 6 paneles fotovoltaicos y un pequeño aerogenerador, que suponen una potencia instalada de 4 kilovatios. "Logramos abastecernos aproximadamente el 35% de la energía que consumimos". En Alvarella usan también una caldera de biomasa para calefactar una sala de juegos.
Reciclaje de profesionales
Las nuevas exigencias legales están obligando a los arquitectos a reciclarse. Hasta ahora las técnicas de construcción bioclimática y la instalación de energías renovables –placas solares, calderas de biomasa, geotermia, minieólica o minihidráulica– no figuraban en los planes de estudio de las facultades. Pero las cosas están cambiando."Poco a poco vamos entendiendo que una vivienda es como un organismo vivo que demanda energía", explica José María Paniagua. Paniagua es el responsable del proyecto Ecoinnova Construcción del Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG). La iniciativa, pionera en España, busca formar a los profesionales para que sean capaces de construir edificios más confortables y con menor impacto medioambiental. "Queremos ser la punta de lanza de la investigación en Galicia", explica el responsable de Ecoinnova, un proyecto financiado por el Fondo Social Europeo y la Diputación de A Coruña.
La primera prueba para los arquitectos ha sido adaptarse al Código Técnico de la Edificación aprobado en septiembre de 2006. El documento establece que en Galicia los nuevos edificios– y los que se rehabiliten– deberán cubrir el 30% del agua caliente con energías renovables –los promotores han decidido apostar mayoritariamente por las placas solares térmicas–. Aunque nadie se atreve a cuantificar cuántas viviendas ya lo están acatando en la comunidad, desde la Asociación de Productores de Energías Renovables se critica que su impacto actual se sitúa "entre cero y nada" ya que la normativa estatal entró en vigor justo cuando estalló la burbuja immobiliria. Además de introducir sistemas para generar energía, el Código Técnico obliga también a mejorar el aislamiento de los edificios. En Galicia, el Bipartito trató de subir el nivel de exigencia estatal en un 20% mediante la aprobación de las Normas do Hábitat. Pero el Ejecutivo de Feijóo ha dado marcha atrás en la norma. "Era muy difícil evaluar que se estaba cumpliendo y creaba inseguridad jurídica", explica la arquitecta Susana Rodríguez.

Sotavento estará listo en abril
La Fundación Sotavento quiere demostrar que la edificación respetuosa con el medio ambiente puede tener un coste asumible. En abril pondrá en funcionamiento una vivienda bioclimática en Xermade que se autoabastecerá sólo con energías renovables. El edificio, que nace con vocación divulgativa, empleará prácticamente todos los sistemas que existen en el mercado para comparar su rendimiento. La vivienda contará, además, con un sistema informático de gestión que decidirá por sí mismo qué tipo de energía es conveniente conectar en cada momento. Para ello se ha dotado la casa con unos 300 sensores que permitirán, además, realizar diversas investigaciones.

Con hierba en el tejado
A más de 1.100 metros de altura en la sierra de San Mamede, el centro medioambiental de As Corcerizas se sitúa en una zona de fuertes contrastes térmicos. Para conseguir atenuarlos sin recurrir a la calefacción o al aire acondicionado los diseñadores del aula y el comedor del centro -de nueva construcción- decidieron apostar por un aislante natural. Sobre el tejado del edificio colocaron corteza de alcornoque, caucho reciclado, grava, tierra y encima plantaron hierba. "Funciona como un regulador térmico que nos permite paliar los contrates de temperatura", explica Paula Vidal, responsable de As Corcerizas. Los edificos están orientados al sur y usan sólo materiales naturales.
Premio al mejor edificio sostenible
·· Para promover la arquitectura bioclimática, el COAG concederá a finales de 2010 el I Premio de Arquitectura sostenible. El colegio realizará también diferentes cursos y seminarios durante este año por toda Galicia para formar a los arquitectos en estas técnicas. "Cada vez hay más gente que demanda estas viviendas", explica el COAG.
Asesoramiento a través de una web
·· El proyecto Ecoinnova dispondrá también en breve de una página web en la que los arquitectos gallegos podrán recibir asesoramiento on-line para planificar las casas sostenibles. También se elaborarán guías que recojan las pautas de diseño para las viviendas bioclimáticas que faciliten el trabajo de arquitectos y promotores .
