Miércoles 22.04.2009
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
| LOS REYES llegaron a la praza do Obradoiro a las ocho de la tarde. En la foto se les ve entrando en el Hostal FOTO: R. Escuredo-A. Hernández |
Aplausos, vítores y algún ¡Viva el Rey! fue el recibimiento que tuvieron Don Juan Carlos y Doña Sofía a su llegada ayer a la praza do Obradoiro, a las ocho menos cinco de la tarde. Cientos de visitantes, turistas y peregrinos no dudaron en esperar pacientemente a los monarcas en los aledaños de la Catedral, fuertemente custodiados por fuerzas policiales, que acordonaron el Hostal.
"¿Viene alguien importante? preguntaba un despistado peregrino con acento francés al ver a la multitud congregada alrededor del Parador compostelano, donde los Reyes pasaron la noche, como es tradicional, en la Suite Real.
"Pero qué guapos son", aseguraba una turista al ver bajar a los Reyes del coche oficial que los trasladó desde Lavacolla.
La primera en bajar del automóvil fue la Reina, que saludó a los cientos de curiosos que se arremolinaron en un Obradoiro ya preparado para recibir a las 15.000 personas que horas después presenciarían, en plena cuna del Apóstol, el impresionante espectáculo de los Fuegos de la fiesta grande de Santiago.
Vestida con un cómodo traje chaqueta con pantalón gris y camisa blanca, Doña Sofía hizo su entrada en el Hostal seguida de Don Juan Carlos, con chaqueta azul marino y pantalón gris.
Sus Majestades acudieron a cenar sobre las 9 de la noche en el restaurante del Hostal con un menú a la carta, sin nada organizado con antelación. Don Juan Carlos, que aún está convaleciente de la intervención a la que fue sometido el 8 de mayo para extirparle un tumor benigno en el pulmón derecho, fue el primero en retirarse a la Suite Real del Hostal. Doña Sofía, por su parte, siguió distendidamente con los miembros de la Casa Real que le acompañaban hasta unos minutos antes del festival pirotécnico
La reciente enfermedad del Monarca, y por consejo médico, los Reyes no acudieron al balcón de Raxoi para contemplar, a las once y media de la noche, el espectáculo multimedia de los Fuegos del Apóstol, sino que lo hicieron desde su habitación, que cuenta con una espectacular vista a la praza do Obradoiro.
Será hoy, a partir de las diez de la mañana, cuando los Reyes comiencen su visita oficial a este Año Santo 2010. Media hora más tarde, tras ser recibidos por el presidente de la Xunta, Núñez Feijóo; la del Parlamento, Pilar Rojo; el delegado del Gobierno, Antón Louro, y el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, entre otras autoridades, Don Juan Carlos leerá la Ofrenda Nacional, en una Eucaristía presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio. Los Reyes finalizarán su jornada en Compostela tras ver volar el Botafumeiro, abrazar al Apóstol y firmar en el Libro de Oro del Ayuntamiento.
Oferentes desde el Xacobeo 2004
En el último Año Santo (2004) actuó como oferente Don Juan Carlos, que vino acompañado de la Reina y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Un año más tarde, el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, presidió los actos de la Ofrenda como delegado regio. Ya en 2006, le tocó el turno al entonces presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, que protagonizó la Ofrenda al Apóstol. El Día de Galicia de 2007 fue una mujer la oferente que actuó como delegada regia, la presidenta del Parlamento, Dolores Villarino. En 2008, Bugallo volvió a asumir este papel de representación real. Ya el año pasado fue el actual presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, quien se estrenó en este cargo.
Presencia real
En numerosas ocasiones durante las últimas décadas, los Reyes y otros miembros de la Familia Real han venido a la capital gallega el día de su fiesta grande para realizar la Ofrenda al Apóstol Santiago. Don Juan Carlos (acompañado de Doña Sofía) lo hizo en 1999 y 2004, ambos años jubilares, y la Infanta Cristina representó a su padre el 25 de julio de 2002.
A lo largo de la tarde-noche radicales independentistas se empeñaron en estropear la fiesta y perturbar la tranquilidad de peregrinos, turistas y al resto de los gallegos. Hubo insultos, quema de contenedores, lanzamiento de objetos y provocaciones constantes a la Policía que derivaron en varias cargas en distintos puntos del casco viejo y en la Alameda.
