Lunes 22.03.2010
| Actualizado 01.24
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El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, admitió hoy un "fallo humano claro del funcionario que tenía que estar vigilando" en el control del dispositivo electrónico que llevaba Maximino Couto, el preso que asesinó el sábado en Pontevedra a su novia, y, para evitar casos como este, anunció mejoras en el protocolo de vigilancia.
"Durante el día de ayer se hicieron las oportunas comprobaciones y hemos descubierto que funciona con dos alarmas", dijo Rubalcaba, que explicó que con estas pulseras cuando se penetra el círculo de seguridad salta una alarma acústica y "cuando se le quita, como es el caso, la alarma es visual. Eso es lo que hace que haya un fallo humano", dijo.
Por ello, anunció mejoras en el protocolo de vigilancia y en el funcionamiento de las pulseras con GPS. Rubalcaba anunció las mejoras en Lleida, durante la inauguración de la comisaría provincial de la Policía. "Vamos a aprovechar que está aquí la empresa, que es una empresa de alta tecnología, para examinar todo el procedimiento y mejorar tanto el protocolo de vigilancia como el funcionamiento técnico de la pulsera", precisó.
El ministro descartó cualquier responsabilidad del jefe de la prisión. "El jefe de la prisión y todos el cuadro técnicos de los miembros de la prisión han cumplido escrupulosamente con la ley", aseveró.
Explicó que el asesino "cumplía condena --aproximadamente-- el 17 de diciembre y había tenido una serie de permisos", y aclaró que la prisión le concedió un permiso de acuerdo con la normativa vigente, "atendiendo, además, a la petición expresa de su compañera actual, que argumentó que tenía que hacer una serie de trámites ante el notario".