Miércoles 22.04.2009
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| La sala de reunión para los conselleiros con los 19 puestos con monitores y pantallas táctiles FOTO: Ramón Escuredo |
Fue uno de los proyectos estrella en la última campaña electoral y entró a formar parte de la imaginación colectiva, aunque nadie hasta ahora tenía la certeza de su existencia. Es la ampliación realizada en el edificio administrativo de San Caetano para acoger las nuevas instalaciones para el Consello de la Xunta que el bipartito no llegó a estrenar. La herencia de cuatro millones de euros salió ayer a la luz en una visita programada en la que ejerció de guía la secretaria xeral de la Consellería, Beatriz Cuiña.
Las cacareadas sillas de 2.300 euros que el PP sacaba a relucir en todos sus mítines para ilustrar sus acusaciones de derroche hacia el bipartito han sido sustituidas por otras de menor coste tras la modificación del presupuesto para el mobiliario que realizó el bipartito después de las elecciones. El coste pasó de los 235.000 euros inicialmente previstos a 65.o00, una rebaja que se ha dejado ver en la calidad tanto de las sillas en las que deben sentarse los conselleiros como en la de las butacas de la sala de prensa. Ayer, las de los conselleiros aún estaban protegidas por los plásticos de embalaje a la espera de ser usadas después de que el nuevo Gobierno recepcione la obra.
A pesar de esta modificación, se mantiene el importe total de los cuatro millones, a la espera de que se realice la liquidación final en la que Beatriz Cuiña espera poder ofrecer las explicaciones sobre esta disfunción en el presupuesto del proyecto que ya acumula diez meses de retraso según los pliegos de contratación iniciales.
Previstas para acoger la reunión semanal del Gobierno, las nuevas instalaciones ocupan 400 metros cuadrados en los que se distribuyen la sala principal de reuniones, otras para los secretarios xerais y una tercera para las ruedas de prensa.
De los cuatro millones presupuestados, más de la mitad, 2,3, se dedicaron a la obra civil (pavimento, mobiliario, etc.) y 1,6 al equipamiento técnico. El bipartito eligió los últimos avances e instaló una pantalla de 103 pulgadas en la sala del Consello en la que los diecinueve puestos para los conselleiros cuentan con sus respectivos monitores y pantallas táctiles. En el mismo recinto se han instalado tres cámaras, una para la sala de control y dos que automáticamente se orientan hacia la persona que está hablando una vez que se activa la megafonía.
El derroche de innovación se traslada a la sala de los secretarios, en la que la gran pantalla se sustituye por otras dos de menores dimensiones y al suelo de cristal de las dos salas principales, con resistencia a arañazos. Precio del metro cuadrado: cuatrocientos euros.
Con vistas al jardín sin deslumbrarse
Desde que tomó posesión, el presidente Feijóo ha reunido a su Gobierno en el Pazo de Raxoi, en la parte noble del edificio que está a disposición del Ejecutivo en plena plaza del Obradoiro y que hasta ahora se reservaba para actos de marcado tinte protocolario. Feijóo aún no ha utilizado la sala de Consello que existe en el edificio administrativo de San Caetano, la que utilizó Fraga y después Touriño hasta el final de la legislatura, ni tampoco la sala para las ruedas de prensa que sirvió para el PP y para los tres años y medio del gobierno de coalición.
El arquitecto encargado de plasmar los deseos del bipartito prevé que los últimos remates de la obra estén finalizados el próximo 30 de mayo. A partir de entonces el presidente Feijóo y sus diez conselleiros podrán comprobar cómo funciona la transparencia del cristal modificable a distancia de la sala de consellos. Precio, según el PP, 180.000 euros, suficiente para una vivienda algo más que modesta en Galicia.
La sala en la que se adoptarán los acuerdos y medidas de la legislatura que acaba de empezar tiene vistas a un pequeño jardín interior que se deja ver cuando el cristal está traslúcido. Precio 26.000 euros. Para completar el paisaje se ha completado el diseño exterior con un pequeño estanque. Precio, 24.000 euros, según el PP.
Los datos le han servido a los populares para volver sobre uno de los temas más jugosos de su campaña para retomar así la "dilapidación" del dinero público del bipartito. La respuesta socialista ha sido para criticar que el nuevo Gobierno autonómico se dedique a "hacer turismo y contar sillas" en lugar de atacar la crisis.
