Miércoles 22.04.2009
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Galicia sigue exportando mano de obra, aunque ahora, a diferencia de décadas atrás, altamente cualificada, y cada vez más. Desde el inicio de la crisis, en el año 2008, el cómputo de gallegos en el exterior ha crecido sustancialmente, en miles de personas. Según un informe de Adecco, el perfil del demandante de empleo en el extranjero es el de un hombre de entre 25 y 35 años, altamente cualificado y cada vez de más ramas. Si antes de la crisis los puestos de trabajo que cubrían los profesionales españoles en el extranjero estaban relacionados con la investigación, la medicina y la biología, en los últimos dos años esta relación se ha ampliado considerablemente con ingenieros, arquitectos e informáticos.
El informe elaborado por esta empresa de gestión de recursos humanos parte de la comparación de los datos del Censo Electoral de Españoles Residente en el Extranjero (CERA) de abril de 2008 y de abril de 2010. Adecco relaciona su incremento, de más de 23.000 personas en el caso gallego, con el abandono de Galicia hacia otros países por culpa de la recesión económica.
Pero en ese periodo, el censo de residentes ausentes sufrió numerosas altas debido al proceso generado a raíz de la Ley de Memoria Histórica para que los descendientes de españoles accediesen a la nacionalidad, hasta llegar a las 352.261 en el caso gallego. Por tanto, no todas las altas, de casi 36.000 gallegos, si la comparación se amplía de primavera de 2008 a diciembre de 2010, guardan relación con un verdadero movimiento de población. Pero los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman el movimiento de gallegos hacia el extranjero: En 2009 más de 30.000 personas dejaron de tener su residencia en Galicia. La mayoría, algo más de 21.700, se mudaron a otras comunidades autónomas, pero casi 9.500 emprendieron una nueva vida en el extranjero.
Para la economista y experta en demografía de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) María Xosé Rodríguez Galdo, el movimiento de jóvenes gallegos altamente cualificados hacia otros lugares no es de por sí algo negativo si se asume como un elemento de formación a lo largo de la vida. La clave es si la estancia en el extranjero se convierte en algo definitivo o no, y eso no es fácil de determinar. "Non se trata tanto de medir o inmediato, é positivo que a xente se mova, o problema é que non se poda retornar. Pero medir os retornos é moi difícil, é un factor que non se ten en conta en moitas análises", advierte la catedrática.
El también economista de la USC Fausto Dopico aboga por crear incentivos para favorecer el retorno de una mano de obra que puede aportar a Galicia destrezas y conocimientos adquiridos en el extranjero. Y estos incentivos, añade, no tienen por qué ser solo de tipo económico, sino también de forma de vida. Pero el contexto actual dificulta más que nunca aventurar escenarios posibles. "Non sabemos que vai pasar con todos este movementos [de poboación]. A crise está afectando a todo o mundo, non só a Galicia, pero non se enfronta igual en todo o mundo", concluye Dopico.
21.770 gallegos hacia otras comunidades El año pasado se cerró con un importante flujo de personas que abandonaron su residencia en Galicia para establecerse en otra comunidad autónoma.
9.479 salidas al extranjero La opción del extranjero supuso el 30% de los movimiento migratorios desde Galicia en 2010. En total, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, 9.479 residentes en nuestra comunidad se trasladaron a otros países.
El dilema del futuro: quedarse o volver
A unos le cuesta más que a otros adaptarse a la vida de los países en los que trabajan. Todos aseguran estar contentos en su destino, pero el gran dilema llega a la hora de plantearse el futuro. Quedarse y echar raíces, si hay opción para ello, o retornar a Galicia. Esa es la gran decisión que tendrán que tomar en su momento. Las circunstancias serán las que marquen ruta.
Recursos humanos: fuga de cerebros
En Galicia, según reflejan las estadísticas demográficas, el relevo generacional está en serio peligro y los jóvenes mejor preparados, debido a la falta de oportunidades que tienen en su tierra, se ven obligados a buscarse la vida fuera de ella. Los expertos aseguran que esta fuga de cerebros es uno de los grandes lastres que condicionará nuestro futuro desarrollo económico.
