Miércoles 22.04.2009
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La Audiencia Provincial de Pontevedra condenó ayer a un matrimonio sexagenario de Vilanova de Arousa acusado de dedicarse a cortar y vender sustancias estupefacientes. Los imputados reconocieron los hechos ante la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra y aceptaron una pena de ocho años de prisión, seis para Antonio G.G., sobre el que pesa el agravante de reincidencia, y dos para su mujer, Celia G.F.. Al respecto, hay que señalar que el Ministerio Público redujo su solicitud inicial de nueve y seis años de cárcel. El Cuerpo Nacional de Policía puso en marcha un operativo de seguimiento de los acusados tras conocer que el método que utilizaba la pareja para concretar la venta de las drogas era el teléfono móvil. Y así, el 20 de abril de 2006 fue detenido Antonio G.G., en cuyo coche fue intervenido un paquete que contenía 997 gramos de cocaína.
Posteriormente, durante el registro practicado en su domicilio, los agentes se incautaron de ocho teléfonos móviles, 386 gramos de lidocaína y 3.896 de parecetamol, cafeína que empleaba la pareja para mezclar la droga, una máquina para envasar al vacío los estupefacientes que vendían, dos básculas, 30.075 euros en metálico procedentes de ventas anteriores y 509 gramos de cocaína.
Los agentes que llevaron a cabo esta investigación acusaron a Celia G.F. de ser cómplice de su marido en la actividad ilícita, ya que, en ocasiones, se dedicaba a preparar y entregar la droga a los compradores.
Por otra parte, hay que indicar que J.L.G., un pontevedrés de 47 años que fue arrestado el pasado día 13 por una patrulla de la Policía Local, fue condenado a dieciocho meses de cárcel por traficar con hachís a pequeña escala.
La detención de J.L.G. se llevó a cabo después de que varios vecinos denunciaran la existencia de un punto de venta de hachís a pequeña escala en el centro histórico de Pontevedra.
