Martes 17.06.2008
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| Maceira, en el congreso de jóvenes investigadores gallegos FOTO: Patricia Santos |
Tan sólo un diez por ciento de los licenciados universitarios que deciden iniciar una carrera investigadora en Galicia consiguen culminar el proceso con la consecución de una plaza fija, mientras que el resto "tira la toalla" o debe perpetuar su actividad dependiendo de becas. Según los datos facilitados por el responsable de la asociación Precarios Galicia, Jorge Pérez Maceira, esta circunstancia se debe a la confluencia de varios factores: falta de inversión pública, ausencia de una carrera investigadora como tal y escasez de recursos tecnológicos y de personal especializado en el uso de determinadas tecnologías.
Los investigadores gallegos que aún no han logrado estabilidad son un colectivo que, según el cálculo de Precarios, podría superar los 3.000 jóvenes. Son titulados universitarios que han dado el paso de cursar el tercer ciclo y realizar una tesis para dedicarse a un mundo que suele estar asociado en la mayoría de los casos a las universidades, en donde, denuncia Pérez Maceira, "no sólo no se motiva a la gente para que investigue, sino que no hay reconocimiento al trabajo que desarrollan". "Se tiene más en cuenta la docencia y la gestión que la actividad investigadora", advierte.
A estos problemas se suma el hecho de que la cuantía becas oscila entre los 600 y los 1.000 euros mensuales, mientras que los sueldos en el tramo posdoctoral suele estar entre los 1.500 y 2.000 euros, "aunque para llegar a ganar eso tienes que haber estado años antes trabajando en condiciones muy precarias".
En este escenario, son muchos los que buscan una oportunidad fuera de su país. ¿Pero hasta qué punto llega la fuga de cerebros? Pérez Maceira señala que es "prácticamente imposible" saber cuántos investigadores se han visto obligados a desarrollar su labor fuera de Galicia. La ausencia de estadísticas fiables impide dar un número realmente fiable, pero en todo caso, Precarios estima que está en torno al 80%. Y recuerda que, según datos disponibles de la UE, "menos del uno por ciento de los investigadores que se van fuera vuelven a trabajar en España".
A la vista de esta realidad, esta asociación muestra su escepticismo con respecto a programas como el Imán, impulsado por la Consellería de Innovación e Industria, para atraer a investigadores de renombre internacional: "¿Cómo se va a atraer a investigadores si se invierte un tercio de lo que gastan otros países en I+D+i, y si no se apoya a los medios humanos propios?", pregunta Pérez Maceira.
Crece el esfuerzo económico
Con todo, lo cierto es que el esfuerzo económico de las administraciones ha registrado un notable impulso en los últimos años. La Consellería de Innovación e Industria aprobó para 2008 una partida de 109,5 millones de euros destinados a la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) y las acciones de recursos humanos son de las que se llevan un buen pico de ella, unos 33 millones de euros.
Con esta dotación económica este año se convocan 502 plazas para investigadores y tecnólogos dentro de las distintas etapas de la carrera.
Además, las inversiones de la Xunta prevén incrementos salariales del 38% para los contratados posdoctorales a través del programa Isidro Parga Pondal; la transformación del cien por cien de las becas predoctorales en contratos a través del programa María Barbeito; así como medidas sociales para conciliar vida familiar y laboral.
500 plazas
El programa de recursos humanos de I+D en Galicia contempla este año medio millar de plazas, entre becas y contratos en diferentes momentos de la carrera investigadora .
