Jueves 18.03.2010
| Actualizado 01.28
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Teresa Boedo Blanco (A Coruña, 1981) cursó Ciencias Políticas en la Universidade de Santiago y un Master sobre Estudios de Desarrollo en la Loughborough University de Newcastle, pero desde los dieciséis años tenía claro el destino de su vida. Ya entonces ayudaba a los demás desde el voluntariado social.
"Me orienté a la vertiente social, que es donde mejor me encuentro", señala, explicando que Políticas "es una carrera muy completa que te hace ver cómo funciona el sistema". "Pero yo no me veo de política haciendo compromisos públicos con los que estaría más o menos de acuerdo", dice.
Después de tres años y medio en Inglaterra, regresó a finales de 2006 y con su formación entró en Solidariedade Internacional de Galicia (SIG) para gestionar los proyectos de cooperación de la ONG en Guatemala, Honduras, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Colombia, refugiados del Sahara –lamenta que España los haya olvidado durante 30 años–, Senegal y Palestina.
En septiembre estuvo en Bolivia para supervisar los programas de SIG. "Hemos conseguido que un grupo de mujeres campesinas se dediquen a la orfebrería". "Ellas tienen altas cargas familiares y pocos recursos, les enseñamos un oficio y ahora nos encontramos en la etapa del diseño de las joyas que importamos a través del comercio justo", comenta.
"También logramos que los campesinos mejoren sus cultivos a 2.700 metros de altitud, donde no es fácil; de una especie de aloe vera se fabrica champú y de productos naturales se obtienen biopesticidas". "Siempre intentamos que las intervenciones de SIG tengan una buena sostenibilidad en el tiempo", asegura.
Preguntada por su decisión de dedicarse al voluntariado, responde : "Pienso que he absorbido mucho de esta sociedad, una buena educación, unas necesidades cubiertas y es una forma de devolverle a la sociedad lo que me ha dado". "Si analizas nuestro entorno, ves que se prioriza el individualismo puro y duro, pero el éxito no es tener más, sino conseguir que el mundo sea más equilibrado", manifiesta. "Hay mucha gente que dedicando muy poco tiempo haría mucho por los demás, pero faltan acciones desinteresadas", afirma.
amartinez@elcorreogallego. es