Miércoles 22.04.2009
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Que se están privatizando los servicios sociales es un de los reproches que con más insistencia se le están haciendo al Gobierno Feijóo, que el próximo día 25 se enfrenta precisamente a una nueva protesta de sindicatos y oposición por esta cuestión. Miles de personas se han manifestado ya en Vigo contra la "privatización" del nuevo hospital de la ciudad, y miles también lo han hecho por el mismo motivo en Pontevedra. Por eso el presidente dijo "alegrarse" cuando Patricia Mariño Miramontes, sindicalista de Comisiones Obreras, le preguntó en Feijóo responde, si la Xunta tiene previstó implantar en Galicia la fórmula del copago en el sistema sanitario.
"¿Tendremos que pasar por caja cada vez que tengamos alguna necesidad sanitaria?", le inquirió la sindicalista. El titular del Ejecutivo fue claro en su respuesta: "Usted no va a pagar nada directamente (...) Tranquila, seguirá disfrutando de buenos hospitales públicos". Similar respuesta le dio a María del Carmen Argüelles: "Oiga lo que oiga, usted no va a pagar por ir al hospital".
Pero también quiso Feijóo dejar claro que "la sanidad gratis no es, porque todos la pagamos a través de nuestros impuestos". No desaprovechó la ocasión para recordar que, precisamente, uno de esos impuestos -el IVA- subirá a partir de julio. Y no por decisión de la Xunta. Fue casi la única mención a la gestión del Gobierno de Zapatero.
Aclarada la cuestión del copago, el titular del Ejecutivo autonómico tampoco quiso dar lugar a engaño. "La financiación privada de las obras públicas es otra cosa", precisó en relación a los complejos de Vigo y Pontevedra y antes de advertir que, en la actual situación económica, solo caben dos opciones: "O pedir dinero y pagar a plazos para hacer los nuevos hospitales o no hacerlos". Así de claro. "Yo podría dedicarme a presentar maquetas y proyectos, pero prefiero que se empiece a contruir", insistió. Antes, recordó que los planes de la Xunta pasan por abrir este verano el hospital de Lugo, empezar este año el de Vigo y en 2011, el de Pontevedra. En total, 3.000 nuevas camas.
Las listas de espera. Rafael Silva, gerente de la clínica Rosaleda de Santiago, hiló más fino. Y trasladó al presidente su preocupación por la relación entre la sanidad pública y la privada-concertada, y sobre todo, por el papel que puede jugar ésta en el objetivo de rebajar las listas de espera del Sergas. Como suele hacer cuando tiene que abordar este tema, el jefe del Ejecutivo -que entre 1991 y 2000 se forjó como político en la sanidad- presumió de que su Gobierno ha logrado rebajar hasta los 21 días las esperas para las patologías más graves, aunque la media para quirófano se sitúe en 79 días, nueve más que al cierre de 2008. La estrategia es, le explicó a Silva, que los hospitales públicos acometan las operaciones más graves y que los centros concertados asuman pruebas diagnósticas y operaciones más sencillas.
