Miércoles 22.04.2009
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
En 1942, las sirenas sonaban cada mañana para los 500 operarios de Hispania: en plena posguerra, fabricaban 180.000 lápices diarios. Las instalaciones ferrolanas incluso producían los famosos Faeber Castell, la ciudad se había convertido en el almacén de lápices de España. Siete décadas después, las palas merodean en torno a la vieja fábrica. La demolición avanza, la promotora proyecta 50 viviendas en el futuro solar. Y los vecinos idean mil protestas para frenar el derribo. La última reivindicación se ejecuta a través de la enseñanza. Cuarenta estudiantes de Segundo de Bachillerato, del IES de Leixa, han recibido este mediodía una clase magistral de Xeografía e Historia ante la fábrica de lápices.
La arquitecta Beatriz Lucas, que hizo su trabajo de fin de carrera sobre este inmueble, recalcó "la importancia de que esta ciudad defienda su patrimonio y preserve este símbolo industrial". Su proyecto consistía en la creación de un centro de diseño industrial, "pero lo importante sería su recuperación para espacios públicos, me da mucha pena que se tire". Como indica el profesor de Xeografía e Historia, Orlando Jara, "temos que aprender a amar a nosa cidade, debemos lembrar que Ferrol foi capaz de crear unha industria propia". Y uno de los organizadores de las protestas, Alexandre Carrodeguas, insistió en que "a nosa non é unha defensa romántica, o patrimonio industrial debe conservarse mesmo para atraer ao turismo".
Los alumnos destacaron, después de la clase, "la importancia de la fábrica, apostamos por mantenerla... y si no se puede preservar ahora, que nos conciencie para que no se vuelva a abandonar un edificio así". Las instalaciones se encuentran en un barrio declarado Bien de Interés Cultural, pero la Dirección Xeral de Patrimonio apoya el derribo.
Más información mañana en El Correo Gallego
