Domingo 12.02.2012
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Conocí personalmente a Pablo Vioque en mayo de 1991 en su despacho de la Cámara de Comercio. Era sábado, al día siguiente había elecciones municipales y él quería hablarme de sus inminentes problemas. Por aquellas fechas se le empezaba a señalar como objetivo de una supuesta investigación del juez Garzón, pero él seguía siendo el hombre más poderoso de Arousa. Me dio explicaciones no pedidas, me contó historias que no me interesaban, me reveló algún secreto y me dijo una frase que tenía su miga: "Saben que yo sé demasiado". Continuamos la charla en su chalé de O Rial donde, como muestra de confianza, me presentó a su mujer y ante ella reiteró que todo lo que Luis Falcón decía de él -insisto, aún era el todopoderoso secretario de la Cámara- era mentira. Reconozco que tuve dudas aunque nunca me explicó por qué hacía tanta ostentación de poder y, sobre todo, quiénes eran los que "sabían que él sabía demasiado". ¿Serán algunos que ahora respiran, ¡por fin!, al verle muerto?
