Martes 17.06.2008
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Un jurado popular ha declarado hoy culpables a los dos presos juzgados en la Audiencia Provincial de A Coruña por matar a otro recluso en la cárcel de Teixeiro en mayo de 2006. Ahora, deberá ser el tribunal quien dicte sentencia.
Los procesados, a los que se imputa un delito de asesinato, son J.I.L.F, para el que el fiscal reclama una pena de 20 años de cárcel, al tener en cuenta la agravante de reincidente, ya que había sido sentenciado por otros dos asesinatos, y D.CH.M., para el que pide 18 años.
La acusación particular eleva en su caso la petición a 19 años de prisión. También pide una indemnización de 70.000 euros para la madre de la víctima y de 50.000 para la hermana, peticiones que el fiscal rebaja a 30.000 y 10.000 por los daños morales ocasionados. El abogado de la familia pide también 3.500 euros por los gastos del sepelio.
Tanto el ministerio público como la acusación particular exigen que el Estado responda subsidiariamente de estas cantidades al entender que en el centro penitenciario no hubo una "vigilancia adecuada" y que esto permitió la comisión del crimen.Por su parte, las defensas de los dos acusados reclamaban su absolución.
Los hechos sucedieron poco antes de las tres de la tarde del 24 de mayo de 2006 en la sala de actividades número 2 del módulo de aislamiento, en la que están ingresados los reos más peligrosos y violentos.
El fiscal sostuvo en el juicio que los procesados aprovecharon el turno de comidas de los funcionarios para atacar a la víctima. Supuestamente, sólo un vigilante realizaba una ronda por las inmediaciones y tenía a su cargo el control de varias salas.
Los informes forenses concluyeron que el fallecido fue atacado, además de con las manos y los pies, con un arma blanca y una raqueta de ping-pong. Con el objeto cortante le hirieron en la cabeza y el cuello antes de que, según la calificación fiscal, J.I.L.F. le diese las patadas que acabaron con su vida. Este acusado ya había sido condenado por otro asesinato y estaba a la espera de ser juzgado de nuevo por haber acabado con la vida de otro preso de un golpe.
